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RETALES Y TARAS DE MI IMAGINACIÓN
Vista con Título | Refiere un Amigo |
La cabaña
Publicado en:25 Octubre 2020 5:36 pm
Última actualización en:27 Octubre 2020 11:37 am
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El otoño ha llegado...

Y con él, miles y miles de hojas tristes se desprenden perezosas de las ramas que las sostienen, y en su último suspirar, caen caprichosas mecidas por el viento, dejándose arrastrar, derramándose silenciosamente, esparciéndose por el suelo cubriéndolo todo, formando un tupido velo marrón.

También hace bastante frio, y ese aire otoñal, que te cala hasta los huesos, arremete contra las hojas que aún se aferran a las ramas. De vez en cuando algunas salen despedidas formando un pequeño remolino transportadas por el aire para caer poco después por aquí y allá.

Y en ese camino estábamos, tu y yo, andando hacia la cabaña que habíamos alquilado en la montaña para pasar juntos este fin de semana.

continuará...

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Sólo sé, que no sé nada...
Publicado en:21 Octubre 2020 2:08 pm
Última actualización en:25 Octubre 2020 5:31 pm
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Cuando estás conmigo,
no sé medir el tiempo,
ni contar la distancia,
sólo sé que te tengo,
clavadita en mi alma...

Cuando pienso en ti,
no sé a dónde debo ir,
ni que camino tomar,
sólo sé que á dónde vaya,
estarás esperándome al final.

Cuando de noche te pienso,
no puedo salvar la distancia,
que nuestras vidas separa,
sólo sé que de noche,
te extraño en mi cama...

Sólo sé, que no sé nada,
sólo sé que te quiero...
con toda mi alma...
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Mis amigos de Zaragoza...
Publicado en:3 Octubre 2020 10:00 am
Última actualización en:21 Octubre 2020 3:01 pm
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Había conocido una pareja muy agradable en la página, y aunque no suelo quedar así a la primera de cambio (a pesar de lo que pueda pensar la gente que me conoce) esta vez si que me apeteció, a pesar de que no vivian en Barcelona y tenía que trasladarme, pero no me importó, porque sabía que merecería la pena. Y es que a veces en esta vida, hay que tener un poco de iniciativa y ese espíritu aventurero que tanto me gusta a mí y que hacía tanto tiempo tenía olvidado, así que arme la mochila con 4 cosas básicas y me
dispuse a ir a currar.

Era viernes y después de currar saldría para allá. Pero aún tenía que pillarme el billete, pero la cola para los billetes del mismo día era mucho más corta y había mucha menos gente, así que hice bien en esperar a ultimo momento, porque me fue imposible comprarlo entre semana. Compré el billete ida y vuelta y le envié un whatasp a ella: "-Ya tengo el billete, salgo a las 9 asi que a las 11:40 estoy allí, nos vemos muassssssss"

Y así fue...

Durante el camino a uno siempre le da por pensar en muchas cosas, como irá, qué pasará, como saldrá todo, pero... tenía la solución para no preocuparme ya que sabía que todo iba a ir bien, así pues, enchufé los cascos al móvil, los que me había dado una chica rubia bastante guapa, y cerré los ojos mientras escuchaba mi música, que terminó de relajarme...

Y llegé... justo cuando salí del tren, que nunca antes había cogido el AVE aluciné la verdad por lo cómodo que es y lo rápido que va. Bajé al anden y estuve buscando reconocer alguna figura de entre tantas que habían, pero no estaba ahí, así que comencé a subir al piso superior de la estación... Y justo al llegar arriba la ví...

No me había dado cuenta de que me había enviado unos mensajes: "-Te estoy esperando arriba... Y no llevo sujetador" Ummmmmmmmmmm y yo sin haber visto el mensaje...

Me encantó nada más verla, que ya nos habíamos visto por cam y por fotos... y hasta algún vídeo que otro muy morboso (que aún sigo viendo algunas noches, y me masturbo sólo con recordar)

Llevaba un vestido negro muy elegante, y con su color canela de piel y esos ojazos verdes, la verdad es que estaba deslumbrante... Ainssssssssssss de haber sabido, o mejor dicho, de haber leído los mensajes y saber que no llevaba sujetador, me hubiera excitado solo de pensarlo...

Y mientras hablábamos un poco nerviosos fuimos a tomar algo...

La verdad es que... me costó soltarme... Me costó romper las barreras que había impuesto... Y estuvimos charlando un rato pero muy distanciados, muy pendiente el uno del otro sin saber cómo reaccionar...

Así que nos marchamos a su casa, y al poco rato llegó su marido de trabajar. Estuvo bien, porque sí entre los 3... todo se relajó... y sin casi darnos cuenta todo sucedió...

Estabamos en el sofá viendo la tele, yo sentado formalmente, y ella se tumbó apoyando su cabeza en mis piernas y colocando sus piernas encima de las de su marido, al otro lado....

Estabamos tomando unos cubatas y charlando, la verdad es que ya mucho más cómodos y relajados... Y entonces... ella empezó a jugar con el cinturón de mis pantalones...
y no tardó en desabrocharlo y meter la mano bajo mi bóxer...

Uffffffffffffff me sentí extraño... mientras miraba a su marido que sonreía, aprobando la situación, de hecho es lo que había venido a hacer, a follar con los dos...

Senti sus manos cálidas recorrer mi polla... que ya estaba algo alterada... y cuando la sacó completamente y empezó a jugar con sus labios y a pasar su lengua... ya me volví loco...

Me encantó la situación, como estábamos... ella tumbada sobre mi polla empezando a chuparla y a comérsela con ganas.. mientras su marido empezaba a bajarle el tanga y a pasar su lengua por todas partes...

Me excité... y le llené la boca con todo lo grande y dura que se podía poner mi polla. Que no dejaba de lamerla y de mirarme a los ojos... Esos ojos verdes, impresionantes, clavados en mis ojos, ,mientras sus labios no dejaban ni un segundo de resbalar por mi polla arriba y abajo...

Le acariciaba el pelo, jugaba con él... buscaba su espalda... sus tetas... que me encantaron... ni muy grandes ni muy pequeñas, perfectas para masajearlas con las manos, y para lamer cada centímetro de piel...

Ya nos pusimos tan cachondos que nos fuimos a la habitación, que también me encantó, con ese enorme espejo en la pared desde el cual nos podíamos ver perfectmente follando... los tres con los tres...

Lo que pasó a continuación, quizás sea otra historia, ya que ese fin de semana fue uno de los más excitantes y morbosos que había tenido en mucho tiempo...
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Hoy creo en mi...
Publicado en:25 Septiembre 2020 2:03 pm
Última actualización en:21 Octubre 2020 2:00 pm
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Vivimos en un mundo frenético,
y sin sentido muchas veces.
Vivimos la vida con miedo,
porque queremos ser mejor,
o encontrar eso que llamamos amor.
Pero ahora tengo mucho miedo,
miedo a fracasar en esta batalla,
que me ha tocado librar.
Hoy debo ser más fuerte de lo normal,
pero voy a ser firme y voy a luchar.
Porque sé... que no estoy solo,
están conmigo las personas que alguna vez amé,
y que de alguna forma, siempre lo haré.
Y si de este mundo me tengo que ir,
conmigo se vendrán, impresas en mi piel.

Pero me mostrarán una y otra vez, que no es el fin,
y que el amor es mas poderoso que el miedo.
Por eso, hoy, elegí el amor: Elegí el amor a mi mismo.
Elegí creer en mi, cuando los demás lo hacen.
Y entonces cuando todo haya terminado,
y la tormenta se haya disipado,
esté aquí o me haya marchado,
os daré las gracias para siempre,
por estar siempre a mi lado.



PD: Escuchar esta canción...
Dimash Kudaibergen [SUB. ESPAÑOL] - S.O.S. d'un terrien en detresse (Subtitulada)

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Si pudiera volar... en tu piel aterrizaría
Publicado en:5 Septiembre 2020 8:13 am
Última actualización en:19 Octubre 2020 6:19 am
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Si pudiera volar... en tu piel aterrizaría...

Déjame las ventanas abiertas. Porque esta noche volaré hasta tu lado. Cruzaré toda la distancia que nos separa y en un santiamén estaré postrado sobre tu cama. Como ese ángel de la guarda, recostado a tu lado, velando por ti, protegiéndote de tus miedos, mirando risueño tu dulce carita mientras duermes y sueñas con cosas bonitas. Porque te las mereces, mi cosita linda. Y en tus sueños tú eres la protagonista. Eso nunca jamás nadie te lo podrá quitar...

Mis ojos tardan unos segundos en aclimatarse a la oscuridad, aunque la luna llena ilumina gran parte de la habitación. Al principio me cuesta un poco distinguir las formas pero según pasan los segundos voy descubriendo esas curvas sensuales de mujer que tantas veces he deseado tener en mis brazos. Estás tumbada de lado sobre la cama semidesnuda y consigo concentrarme lo suficiente como para, en el silencio de la noche, oír débilmente tu respiración, acompasada y relajada...

Te miro absorto en mis pensamientos, mitad dulces, mitad perversos pero durante unos segundos algo mágico sucede: el tiempo se detiene, la noche se hace eterna, la luna brilla intensa, mis latidos se aceleran, mi respiración se entrecorta y, sin más, despiertas sabiendo perfectamente que estoy junto a ti...

Sientes mis caricias por todo tu cuerpo como miles de mariposas aleteando sobre tu piel. Te surco, arando tu cuerpo con las yemas de mis dedos. Recorro tus valles, sembrándolos con toda la ternura que puedas imaginar. Sinuosos y espléndidos valles que me invitan al placer. Sientes débilmente como las yemas de mis dedos electrizan cada poro de tu piel, poniéndola de gallina. Deposito dulcemente en tus ojos cientos de besos suaves como pétalos de rosas y tus pestañas juegan con mis labios provocándoles deliciosos cosquilleos.

Mis manos temblorosas no quieren acariciar tus mejillas como temiendo que desaparezca el hechizo que me provoca tu proximidad. Me hipnotiza tu mirada, me seducen tus ojos oscuros clavados en los míos. Me traspasan como si a través de ellos pudieras verme sin carne y sin huesos, y pudieras ver mi alma completamente desnuda a tu merced.

Mi respiración se entrecorta mezclándose con la tuya creando una atmósfera caliente y densa que nos embriaga los sentidos. Miles de caricias, besos y suspiros inundan la noche y provienen de tu habitación.

La noche es obscura pero cálida. El aire entra por la ventana y juguetea con tus cabellos ensortijados que se esparcen por la almohada y que trato de recorrer con mis manos mientras mis labios anhelan jugar con la superficie de los tuyos, rozándolos cálidamente, sensualmente. Recorro la comisura de tus labios con los míos, tal vez con uno de mis dedos, perfilándolos como si se tratara de un pintalabios. Silenciosamente voy recorriendo la forma de tus labios para guardarlos en mi memoria y poder moldearlos en mi recuerdo cuando conmigo ya no estés. Todo tu cuerpo moldearé como si de barro se tratara y te diera forma de la nada. Seré capaz de esculpirte, de reproducirte, de volverte a la vida y moldear cada curva, cada recodo, cada pliegue de tu piel, porque te tendré grabada en mi memoria.

Yo... Tu amante taciturno por esta noche, besará cada uno de los mechones de tu pelo disputándoselos al viento, robándoselos a la noche, depositando en cada mechón la pasión de un beso eternamente enamorado.

El calor denso de la noche hará brotar el sudor de nuestros cuerpos y la excitación aumentará al hacerse realidad nuestros deseos de poseernos.

En tu interior una sensación de abandono al placer te invade, haciéndose dueña de tus deseos y de tus más ardientes fantasías. Los efluvios que de nuestros cuerpos emanan embriagan de pasión nuestras caricias.

Nuestros cuerpos desnudos buscan acoplarse en sus curvas, en sus adentros, y adaptarse hasta formar uno sólo. Reclamo tus caricias recorriendo tu cuerpo con mi lengua caliente y mojada, deteniéndome en cada uno de los dulces rincones que tu cuerpo me ofrece. Explorándote como si fueras un nuevo continente.

Mis manos exploradoras se deslizan suavemente por la superficie de tu tersa piel. Acaricio tus senos con calma pero ardiente de deseo. Llego a tus apetecibles pezones y... advierto como se endurecen pidiendo mis juegos, desafiantes como dos lanzas, con el calor intenso de mi boca y la humedad de mi saliva. Me gusta recrearme en ellos, mirarte a los ojos, reconocer en ellos la excitación que te produce que los muerda ligeramente con mis labios, pero sin hacerte daño. Me gusta esta sensación, me enloquece tenerlos a mi antojo, de tenerte a ti a mi completo antojo. Me encanta el juego al que ellos me invitan y yo me dejo seducir.

Siento tu fuego, el latido de tu corazón y tu respiración agitada tan cerca que... se mezcla con la mía. Una sensación voluptuosa te invade, y te inclinas sobre mi, deslizándote muy, muy despacio, incitando mi imaginación al deseo... a la lujuria. Dejas deslizar tu cuerpo desnudo sobre el mio y es entonces cuando tu lengua infame recorre mi cuerpo haciéndome vibrar compulsivamente. Tus manos suaves y lujuriosas llegan a mi miembro completamente duro y lo acaricias. A punto de estallar de placer lo tomas entre tus cálidas manos, al mismo tiempo que lo introduces lentamente en la boca. Te cojo por la cabeza y acaricio tu frondoso pelo que casi cubre tu s pechos indicándote el ritmo a seguir, tirando de tu cabeza hacia adelante y hacia atrás.

Estamos enloquecidos jugando a ver quién es capaz de dar más placer...

Tomo tu cuerpo, eres mía. Consigo penetrarte de una sola embestida. Toda mi polla dentro de tu coño empapado que ya me he encargado de dejar completamente mojado con mi lengua. Me sientes, por fin, dentro de ti. Te aferras a mi cuerpo, me rodeas con tus piernas, empezamos a gemir, a gozar, a dejarnos llevar, cada vez más y más rápido y fuerte...

Y cuando estoy a punto de estallar de placer coges mi polla entre tus manos y abriendo la boca, masturbándome enérgicamente, dejas que me derrame dentro de ella. Sientes que tu cuerpo se entrega al placer con descaro, mi semen caliente en tu boca, mi esencia, la sientes recorrer... Y no puedes evitar probarla y relamerte mientras me miras a los ojos pidiéndome más...

Y sin duda alguna tendrás más...

¡La mezcla es perfecta¡

¡El placer es infinito¡

Hemos logrado sentir en cada milímetro de la superficie de nuestra piel el frenesí y la lujuria, convirtiendo nuestros cuerpos en uno solo unido por un único deseo...

¡Amarnos!


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Mi lugar favorito...
Publicado en:4 Septiembre 2020 9:21 am
Última actualización en:1 Octubre 2020 10:07 am
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Todos tenemos un lugar donde refugiarnos cuando el mundo está en contra nuestra. Yo, personalmente prefiero estar aquí, sin moverme de casa, que estar todo el día metido en el bar bebiendo sin parar... Cada uno tiene su forma de ahogar las penas...

Este es mi lugar... Mi pantera y yo, como Drizzt Do'Urden contra el mundo Y que os recomiendo mucho leer las novelas de R.A. Salvatore, el elfo oscuro... Porque me siento identificado al 100% con él.

Aunque siendo sincero es difícil escoger un único lugar en este juego, hay paisajes tan especiales...

Siempre me han gustado los videojuegos, nací prácticamente con un ordenador bazo el brazo, en lugar de una barra de pan jajajaja Y después de muchos que he probado y otros que me he enganchado, éste es mi lugar en el mundo...

El valle de halaa, en nagrand, dentro del juego World of Warcraft, en el cuál llevo tantos años como aquí dentro, unos 13... así que mi historia en el juego está muy entrelazada con mi historia aquí...

Llegué en la expansión, en Terrallende, y he vivido tantas y tantas aventuras allí que ya forman parte de mi...

Pongo mi música y mientras farmeo dejo volar mi imaginación y mi mente...

Aquí suelo venir a llorar mis penas, a darme una vuelta por el lugar, pensativo, buscando soluciones a problemas que no la tienen. Vengo a desahogarme, a ese lugar donde vas cuando no quieres que nadie te vea, que estás hundido, pero cogiendo fuerzas para volver a levantarte, y en el proceso, recuerdo viejos tiempos.

Y no sé porque me gusta tanto, será que, como todo en la vida, hay cosas difíciles de conseguir en el juego, y que por precisamente eso, le dan un aura especial. Nunca me han gustado las cosas fáciles, supongo que como a nadie...

Siempre me ha gustado jugar con amigos, pero desgraciadamente llevo años jugando sólo. Si, me he convertido en un lobo solitario, y no solamente en el juego, sino también en la vida real...

Pero eso sí, he hecho muy buenas amistades allá, aunque desgraciadamente no hay nada que dure para siempre.

Aún así, siempre he procurado traerme a la gente que me importa, porque divertirse juntos también es parte de la vida. Y no todo pueden ser lágrimas, aunque aquí las he tenido, pero de la risa...

Aún, a estas alturas, tengo gente que me importa dentro del juego, y que por cosas de la vida, conocí aquí en la página...

Y me gustaría poder contar con más gente, que me acompañe en estas aventuras... Porque la vida misma es una aventura y no hay mejor forma de enfrentarse a ellas que con la gente que quieres... Y sobre todo echando unas risas por el camino... Que mañana no sabemos lo que la vida nos deparará...

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Tu momento de paz...
Publicado en:19 Agosto 2020 2:08 pm
Última actualización en:22 Septiembre 2020 10:07 am
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Estás tumbada en la cama... –Por fin!, piensas para ti. Como deseabas ese momento de paz, estás cansada y con ganas de relajarte un poco. La duerme hace un rato -y piensas para ti- que es el momento perfecto para tomarte un poco de tiempo, te lo mereces…

Apoyas tu espalda cómodamente sobre varias almohadas y cojines, te encanta sentir como la espalda se adapta a una superficie blanda descansando la espalda dolorida -como a mí-, pero quedando en una postura cómoda semi inclinada, de tal forma que con un abrir de ojos puedes dar un repaso completo a la habitación, por si ocurre algo. Siempre alerta, con la nunca se sabe lo que puede pasar.. Aunque también te gusta hacerlo así porque cuando te masturbas te mueves un poco, y en esa posición te es más cómodo penetrarte con tus juguetes con una mano y jugar con tu clítoris con la otra…

Echando los hombros hacia atrás dejas tu cuerpo descansar sobre las almohadas y comienzas a respirar profundamente. Tras un largo día de trabajo necesitas encontrar ese remanso de paz y tranquilidad que todos necesitamos. Necesitas relajarte, necesitas evadirte de la rutina, escapar del trabajo, escapar de todo -o de casi todo- y aspirando profundamente cierras los ojos brevemente deseando estar en otro lugar… los cierras un instante, lo justo y necesario, para abrir las puertas de tu imaginación, y tras volver a abrirlos, ahora estás justo dónde quieres estar, conmigo... 

Estoy de pie apoyado en el marco de la puerta de tu habitación, sonriéndote. Me miras de reojo pues sabes perfectamente que estoy ahí. Creo que estás haciéndote la dormida y quieres ver como reacciono.

Miro tu cuerpo unos segundos... Estás tumbada boca abajo, de espaldas a la puerta. Podía ver tu espalda desnuda y como la tela del tanga se metía entre tus piernas provocándome. Me encanta tu culo… Dios que culo! Estás tan sexy que quiero grabar en mis retinas esa imagen para después ser capaz de recordarte tal cual estás ahora. Contemplando tu perfecta desnudez.

Camino hacia tí con la toalla enrollada sobre mi cintura. Con el pelo y mi cuerpo aún mojados por la ducha que acababa de terminar y quise chafardear un poco, ver qué estabas haciendo.

Te diste la vuelta conscientemente de que me estaba acercando para quedarte justo delante de mi,al borde de tu cama. Te incorporaste un poco, sentándonte y mientras me mirabas fijamente comenzaste a besar mi ombligo. Me gustó ver en esa mirada una pincelada de perversión y excitación al mismo tiempo.

Tratabas de recorrer mi abdomen siguiendo alguna gota de agua perezosa que todavía se deslizaba por él. Yo acariciaba tu pelo, y justo cuando levanté ligeramente las manos separándolas de mi cintura, aprovechaste para… de un ligero tirón provocar que la toalla cayera sin más, al suelo, dejándome completamente desnudo, a tu merced. O mejor dicho, a merced de tus labios...
Tus manos comenzaron a acariciarme recorriendo todo mi cuerpo. Y así me encontraba, de pie, completamente desnudo a escasos centímetros de tí y tus manos no cesaban de acariciarme. Tras excitarme con tus caricias intencionadamente las colocaste en mi espalda clavándome las uñas ligeramente, descendiendo una y otra vez, justo como sabes que me gusta, para más tarde dejarlas sobre mis nalgas, apretándolas fuerte. Resultaba evidente mi excitación, pues sentía tu aliento, caliente, justo sobre mi entrepierna, que comenzaba a hacerse notar. Te acercaste despacio empujándome de mis nalgas hacia tí, hacia tu cara, con las dos manos sobre ellas, al mismo tiempo que, en un profundo suspiro, acercaste tus labios hacia mi miembro.

Jugabas conmigo pues sabía que estabas deseando tanto como yo ese momento, el momento de llevarte mi polla a la boca y saborearla, disfrutarla tanto como fuera posible. Pero no lo hacías, y esa espera me excitaba cada vez más. Continuabas besándome por doquier: mi vientre, mi abdomen, mi ombligo e incluso te llegaste a levantar ligeramente para besar mi pecho y jugar con tu lengua en mis pezones.

Te gustó comprobar la excitación que provocabas en mí después de lamerme casi entero, porque cuando volviste a bajar de nuevo por mi pecho y mi abdomen recorriéndolo con la lengua te encontraste con mi polla a punto de explotar, justo delante de ti. Y fue entonces cuando tus besos recayeron sobre ella haciéndome soltar un débil pero casi continuo gemido. Te la llevaste a la boca lamiendo con suavidad cada centímetro de su piel, desde la base hasta la punta, y te quedabas ahí para jugar, justo dónde sabes que me vuelves loco de placer. Sentí tu saliva caliente recorrer mi sexo, precipitándose hacia el vacío. Sentí como empapaste completamente mi polla sin dejar de lamer ni chupar ni un instante. No tardé en darme cuenta de que, de seguir así, no tardaría en estallar, pues al mismo tiempo que lamías la parte superior colocando tus labios sobre ella llenándote la boca, con ayuda de una de tus manos estabas masturbándome y llevándome al cielo. Justo antes de que llegara al orgasmo me miraste fijamente y clavando tu mirada en la mía, ahora acariciando suavemente mis huevos. Sólo me falto ver lo cachonda que estabas para explotarte incontenible llenando tu boca y tu carita con mi leche caliente retorciéndome de placer.

Uffff como me encantó verte así… con mi leche sobre tu cara, relamiéndote… Luego, muy pulcra limpiaste completamente mi polla… y al volver a chuparla seguía igual de dura que al principio… Quería más…

Te así por los hombros incitándote a levantarte y acerqué mis labios hacia los tuyos. Cada vez los veía más y más cerca, deseándolos, deseando el contacto sutil y carnoso de tus labios sobre los míos. Pero yo también tenía ganas de jugar, como de costumbre, entonces evité besar tu boca para enfrascarme en un continuo bombardeo de besos sobre tu cuello. Podía oler cada poro de tu piel embriagándome de ti y de mí, pues aun quedaban restos de mi corrida sobre tu cuerpo y mientras lo mordisqueaba noté el calor de una de tus manos sobre mi polla que comenzaste a acariciar. Mis besos recorrieron completamente el cuello, las mejillas y tus orejas que mordisqueé y traté de penetrar como si de tu sexo se tratara. Te pegaste más aún cuando débilmente te susurré: "No sabes cuanto te deseo..."

Entonces te cogí en brazos y sin prestar atención te senté sobre el escritorio. Hicimos sitio como pudimos tirando todo cuanto había por los suelos y sin vacilar mis besos comenzaron a explorar tu pecho al mismo tiempo que abrías las piernas lo suficiente como para situarme justo en tu entrepierna. Pude saborear con mi lengua mi propia esencia aún sobre tu cuerpo. Y recogiéndola con mi lengua decidí compartirla contigo entregándotela directamente sobre tu lengua. Entrelazándola con la tuya, saboreando juntos mi propio semen, relamiéndonos juntos, compartiéndolo absolutamente todo.

Sumamente excitado... pasé entre tus pechos mientras mis manos acariciaban tu espalda. Llegué a tu ombligo y mi lengua no pudo evitar explorarlo y empaparlo en mi saliva. Seguías jugando con mi sexo, que seguía tan duro como la piedra, cada vez más caliente, cada vez más ansiosa de meterse en tu coñito hasta el fondo. Mi lengua recorrió tus pechos por toda la base, como si tratara de dibujarlos sobre un papel, para más tarde, lenta pero decididamente dirigirme a tus pezones. Resultó evidente que estabas excitada pues ya estaban duros, sólo me faltó humedecerlos con mis labios apresándolos fuerte y tirando de ellos hacia arriba levemente. Mi lengua los recorrió en círculos y entonces no pudiste evitar echar la cabeza hacia atrás gozando con mi lengua.

Mis manos sobre tus caderas y mi lengua sobre tu ombligo. Podía escuchar tu respiración entrecortada según comencé a descender lentamente. La excitación inundaba nuestros cuerpos jadeantes. El deseo había llegado a sus límites. Besé tus ingles a escasos centímetros de tu sexo, que empezaba a humedecerse según se acrecentaba la excitación y tras levantar ligeramente tus caderas pude terminar de bajar tu tanga que cayó al suelo.

Gemiste... cuando el primero de mis besos cayó sin dilación sobre tu clítoris.

Un beso dulce, tierno, pero que te hizo estremecer. Quizás fuera la lentitud con la que me acerqué, quizás fuera que intuías el goce y el placer que estabas a punto de experimentar. Mi lengua decidió muy lentamente recorrer tu sexo de arriba a abajo, saboreándolo, separando tus labios vaginales, sintiéndolos ardiendo de pasión. Jugaba con ellos. Los separaba, los recorría con mi lengua mojándolos, empapándolos en saliva. Entonces decidí llevarte a la boca uno de mis dedos que chupaste como si de mi propia polla se tratara y fue verte e imaginarte de nuevo con mi polla entre tus labios y sentir un deseo irrefrenable de penetrarte en ese preciso momento. Pero no lo hice...

Mi dedos exploraron tu sexo, ya bastante húmedo de la excitación, mientras mi lengua jugaba y golpeaba rítmicamente tu clítoris. Te penetraba una y otra vez con mis dedos, primero uno, más tarde con otro más. Los movía haciendo círculos para que sintieras como se movían dentro de ti. Creí morirme de placer cada vez que te escuchaba gemir y gemir. Era la satisfacción de saber que en ese momento eras completamente mía y que yo era completamente tuyo. Y más sabiendo el placer que estaba proporcionándote…

Pero no quería que te corrieras con mis dedos, esta vez no… así que los sustituí por la puntita de mi polla… y me quedé ahí, quieto, justo con la puntita dentro de ti, mirándote a los ojos…

-Métemela, no me hagas esto! - me decías.

Y me hacía el remolón… sacándola y frotándola contra tus labios vaginales despacio arriba y abajo… y cada vez que bajaba empujaba un poco más, para… que se fuera metiendo cada vez más adentro…

La sacaba completamente… y tras frotarla contra su coñito… volvía a metértela tan despacio como podía…

Pero estaba tan mojado ese coño que casi patinaba sola hacia dentro.

No tardaste en llegar al orgasmo porque te retorciste y apretaste fuerte tus piernas contra mi. Creí quedarme sin respiración. Me encantó verte así, sentada en el escritorio con la espalda arqueada, gimiendo, con las piernas completamente abiertas, mi polla hundida en tu coño y mordisqueándote los pezones. Arqueabas la espalda y gritabas, parecía como si miles de voltios recorrieran tu cuerpo en una descarga de corriente que consigió ponerme los pelos de punta. Y sin duda a ti también…

Volví a inundarte con mis besos, en el cuello, en tus labios, en tus mejillas.
Que gozada… corrernos juntos mirándonos…

Tras unos segundos de desconcierto y de jadeos incontrolados seguíamos mirándonos. Tú llenándome de ti y yo llenándote de mi. Nos amamos. Con mi polla aún dentro de ti nos fundimos en una mirada ansiada, en un beso apasionado y más tarde en un abrazo deseado. Tras unos minutos breves pero intensos nos amamos.

Insaciables volvimos a desearnos…

Te dí la vuelta y apoyándote sobre el escritorio levantaste el culo en el aire que comencé a besarlo. Comencé a pasar mi lengua por tus nalgas, a mordisquear tus glúteos clavando mis dientes sobre ellos dejándote una marca perfecta sobre tu piel. Comencé a explorar de nuevo tu entrepierna, tus muslos, tu sexo... y nos excitamos de nuevo.

Comencé entonces a jugar con mi polla sobre tu sexo. La frotaba como si tratara de masturbarte con ella. Recorría tus labios vaginales y llegaba hasta tu esfinter. Apretaba tus nalgas contra mi miembro y me movía como si realmente estuviera follándote, sin hacerlo. No tardé mucho en volver a empalmarme y en un ligero empujón, casi imperceptible, se introdujo muy despacio dentro de ti, porque ya estabas otra vez completamente mojada.

Diosssss como me excitó sentir ese gemido ansiado y esperado!!! Justo cuando mi polla comenzó a penetrarte milímetro a milímetro. Sentías como se abría paso, muy lentamente, hasta que por fin la pudiste sentir en todo su tamaño pues estaba completamente dentro de ti. Me quedé quieto unos instantes, disfrutando del momento, deseando ver tu rosto, deseando clavar mi mirada en la tuya y gozarte aún más. La podías sentir dentro de ti, tan caliente, tan dura, tan ardiente.

Te cogí por los hombros y mientras comenzaba a moverme muy despacio, hacia afuera y hacia adentro, aproveché para tirar fuerte de ti y clavarla hasta el fondo. No te lo esperabas pues soltaste un gemido que me hizo temblar de la excitación. Comencé a jugar así, moviéndome muy lento y despacio para que me sientieras completamente dentro de ti. Para después inesperadamente meterla fuerte de una sola embestida. Y te retorcías de placer... Al poco rato no puede evitar acelerar el ritmo. Fue entonces cuando comencé a follarte de verdad. Se terminaron los juegos. Ya no podía aguantar más. Ninguno de los dos podía aguantar más. Te asía con fuerza de los hombros y tirando fuerte te la metía una y otra vez. Podía escuchar los chasquidos que provocaban tus jugos en mi polla cada vez que se hundía hasta el fondo, muy adentro de ti y mis pelotas rebotaban una y otra vez. Mientras acoplé mi cuerpo sobre el tuyo y aprovechaba la posición para mordisquearte el cuello y con una de mis manos frotar tu clítoris..

Tus gemidos, mis gemidos. Y el placer nos invadió, por completo...

Y fue así como nos derritimos los dos de placer cuando, inevitablemente, conseguimos corrernos los dos, electrocutándonos con la corriente de nuestra pasión.

Que placer ser tuyo... Que placer que fueras mía...

Te deseo...

Besos dulces,



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Déjame...
Publicado en:13 Agosto 2020 8:08 pm
Última actualización en:21 Agosto 2020 12:13 pm
473 vistas


.
Déjame robar los secretos de tu piel,
saborear cada instante tu desnudez,
ser el dueño de tus miradas...
y en el paraíso de tus ojos,
perderme porque estoy perdido,
en la paz de tus labios,
encontrarme porque estoy contigo,
y en el universo de tu alma,
vivir con mil sentidos..
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Una mañana más larga
Publicado en:11 Agosto 2020 3:09 pm
Última actualización en:18 Agosto 2020 5:21 pm
501 vistas



Empiezo a sentir la mañana,
el sol despunta al alba,
mis ojos aun no he abierto,
y con calma sientes mis manos,
atando tus caderas a mi cuerpo.

Siento tu despertar junto al mio,
saboreando este momento,
me acerco para mimarte al oído,
y besando tus labios,
te amo muy lento.

Respondes mi deseo en tu interior,
y te siento estremecer,
es tu húmeda fragancia que me embriaga,
manjar dulce y exquisito,
que me hace enloquecer.

El mundo entero se levanta,
mientras nosotros seguimos de madrugada,
soñando, amandonos, viviendo,
entre pasión y sábanas,
hoy, mi ...
haré para ti un poco más larga esta mañana...
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Una velada perfecta...
Publicado en:3 Agosto 2020 4:34 am
Última actualización en:5 Septiembre 2020 1:09 am
508 vistas



Los nervios me consumían...

Estaba sentado, esperándote, tomándome un café. Intentando dejar mi mente en blanco. Simplemente tratando de pensar en otras cosas que no fueras tú, pues los nervios me estaban pasando factura...

Fumaba absorto en mis pensamientos, mirando la gente de mi alrededor con nerviosismo. Como si tratara de vislumbrarte de entre la multitud, antes de que tú me vieras a mí.

Entonces fue cuando te vi aparecer...

Estabas espléndida y me resultaste de una belleza indescriptible, y aunque había visto muchas fotos tuyas en tu perfil del skype, al natural, me resultaste una mujer de ensueño, de esas de las que, irremediablemente terminas locamente enamorado y deseando tenerla a tu lado todos los días. Pero como sabía que no era posible me conformaba con poder disfrutarte la semana que habías venido a verme.

Lucías un conjunto de cuerpo entero, de color negro, sensualmente ajustado que perfilaba tus curvas sinuosas, y no podía dejar de pensar en perderme en ellas. Me quedé sin habla mirándote como te acercabas a mí, lentamente, mientras mi pulso comenzó a acelerarse estrepitosamente. Me viste, te sonreí, me sonreíste y cada vez estabas más cerca de mí.

Tus ojos negros brillaban intensamente resaltando el azabache de tu precioso pelo negro, largo, que colgaba disimuladamente por tus mejillas. Cuando nos encontramos, de pie los dos, me acerqué un poco más, invadiendo tu espacio vital, nuestro espacio vital y... levantando ligeramente una de mis manos rocé tu pelo temblorosamente mientras te dije:

-Cosita rica! Estás preciosa!-, musité con una voz entrecortada por la emoción.

-Ya estoy aquí...- me contestaste mientras irremediablemente te acercabas defintivamente hacía mi, hasta quedar completamente en frente mio.

Entonces, en un acto sublime de autocontrol, te besé dulcemente la mejilla mientras mi mano, que había acariciado uno de los rizos de tu pelo, te acarició suávemente la mejilla. Y la otra te asía levemente por la cintura.

-Que ganas tenía de verte!- musité, sin poder evitar esbozar una sonrisa. A lo cual, me obsequiaste con la sonrisa más dulce que jamás habían regalado. Cogiéndote por tu esbelta cintura te acompañé hasta nuestra mesa ya que habíamos quedado en el restaurante, previamente había hecho una reserva para dos. Retiré la silla para que te acomodaras, tras lo cual yo hice lo propio. Y allí estábamos los dos, sentados, frente a frente, nerviosos como dos adolescentes sin saber qué hacer... Por fin!

Habíamos acordado no poder besarnos ni tocarnos ni hacer nada durante la cena, sólo después de cenar, aunque no teníamos pensado nada en concreto para cuando nos marcháramos del restaurante. Mejor improvisar...

Los murmullos de la gente hablando alrededor se fueron desvaneciendo lentamente, como si por arte de magia hubiéramos sido transportados a otro lugar. Lentamente experimenté un profundo silencio como si todo el sonido se hubiera desvanecido. Y entonces... te oí, solamente a ti. Mi mente se concentró tanto en tu dulce voz que no oía nada más que no fueran tus palabras, y ya me empezaba a excitar. Ese timbre que tienes me resulta tan excitante y morboso y que había escuchado tantas veces entre gemidos las veces que nos corrimos por teléfono... Uffffffffffffffffff

Entones una cápsula nos envolvió. Mientras cenábamos y dejábamos que el ambiente se fuera relajando no existía nada más que nuestra pequeña y efímera burbuja, nuestro pequeño universo particular, el que habíamos creado entre nosotros después de tanto tiempo y de tantas ganas que teníamos de conocernos en persona: dos labios pronunciando palabras deseosos de juntarse en un beso apasionado, dos ojos mirándose y desnudándose mutuamente, dos almas deseándose, infinitamente juntas, aunque fuera por unos instantes...

Fue tan maravilloso!!! Compartir contigo esa velada tan agradable, tan harmónica, tan especial... Buena conversación, risas, muchos gestos espontáneos fueron naciendo de este encuentro, miradas furtivas, lascivas, morbosas. Ya nos conocíamos y tras romper el hielo en el fondo estábamos deseando follarnos sin parar. Pero ese control no hacía más que incrementar el deseo. Nos follábamos con la mirada y dentro de mi imaginación, te hacía el amor allí mismo, te ponía a 4 patas sobre la mesa del restaurante, y empezaba a follarte delante de todos.

Seguramente estarías pensando algo parecido, quizás en escurrirte bajo la mesa y hacerme una mamada, metiéndote toda mi polla en la boca sin parar hasta sentir como explotaba y te tragabas toda mi lechita, para luego, como si no hubiera pasado nada, colocarte de nuevo en tu silla, y relamiéndote la comisura de tus labios para no dejar ni una gotita.

En un acto de valor quisimos terminar la segunda botella de vino blanco, dulce e intenso que poco a poco nos fue acomodando cada vez más...

Llegó la hora de dejar el restaurante, medio vacío. Creo que tan sólo quedábamos nosotros dos y un grupo de 4 personas que ni tan siquiera habíamos visto llegar. Y tras pagar la cuenta nos marchamos.

-¿Te apetece un paseo por la playa? ? te dije, justo al salir de la puerta del restaurante, mientras la aguantaba para que pasaras delante de mí...

Y así, asintiendo con la cabeza, y con esa sonrisa despiadadamente dulce que dibujaban tus labios, marchamos en dirección a la playa... Que estaba a escasos metros...

La noche era especialmente fresca, de verano. Esa brisa ligera, la que se levanta por la noche cerca del mar, nos acariciaba y levemente levantaba algún que otro mechón de tu pelo. Me encantaba ver como lo recogías con tus dedos colocandolo de nuevo en su sitio, como si no hubiera pasado nada, y me sonreías, cómo pidiéndome disculpas por ese pequeño inciso, para mi... de una ternura sin igual.

Mientras caminábamos y seguíamos charlando quise darte la mano y en algún momento se rozaron, posiblemente a propósito, deseaba tanto hacerlo!!! Nuestras manos se buscaban solas, pues ninguno de los dos era dueño de ellas. Me consumían las ansias de sentir el calor de tu piel sobre mi propia piel. Dios!!!! Ese contacto físico... que tanto necesitábamos el uno del otro... Esa sensación de bienestar que se siente cuando alguien te toca, sea donde sea, y no te rechaza... y que ahí se queda, deseando al mismo tiempo ese contacto sutil y reconfortante. Pero no lo hicimos...

Nos tumbamos en la playa, en un trozo que encontramos desierta... justo en la orilla del mar, tras haber caminado por ella, refrescándonos los pies, sintiendo el agua tibia, caliente, como suele estar a esas horas después de haber recibido el intenso calor del sol durante todo el día.

La luna brillaba espléndida en el horizonte reflejándose sobre el mar cubriendo el agua con su cálido manto blanco. Las olas que no cesaban de romper a nuestros pies se descomponían en miles y miles de pequeñas gotas que nos conseguían mojar levemente.

Que noche tan perfecta, pensé!

Entonces la Luna fue testigo de nuestro primer beso...

Miles de estrellas nos observaban lejanas en la distancia. Absortas en su frenética danza, en su frenético afán desesperado de brillar y brillar eternamente hasta el fin de los días, eones de tiempo consumiéndose lentamente sin apenas inmutarse con paso de los años. Algo parecido nos había pasado a nosotros esa noche que voló sin apenas darnos cuenta... A una escala mucho más humana...

Nos habíamos tumbado en la arena. Lo hiciste sobre mi chaqueta que gentilmente había colocado sobre tus hombros mientas paseábamos y ahora cayó al suelo, expresamente para que te acomodaras sobre ella. Nos tumbamos el uno al lado del otro mirando el cielo. Perdiéndonos en la inmensidad del universo. Perdiéndonos en la inmensidad de nuestros propios pensamientos, ahora más cercanos que nunca. Perdiéndonos el uno en el otro.

Pasó una estrella fugaz tan rápida que apenas fue perceptible para los dos. Aunque de súbito nos miramos fijamente como si fuera un presagio de lo que, irremediablemente, a continuación iba a pasar. Aquella iba a ser la estrella que, de alguna forma, iba a ser el desencadenante que tanto ansiábamos. Sabíamos lo que los dos queríamos y había llegado el momento de la verdad. Sabíamos lo que teníamos que hacer, los dos lo deseábamos durante tanto tiempo, los dos lo deseamos durante toda la noche. Y aquel momento sería la culminación de una de las más mágicas y maravillosas noches de mi vida.

Creo que fue la primera vez que nos miramos fijamente, tumbados, colocándonos de lado, sin pronunciar palabra alguna pues llegados a ese punto ni tan siquiera necesitábamos hablar... Con sólo mirarnos nos estremecíamos, o quizás fuera la ligera brisa que nos envolvía y había empezado a refrescar. Pero se me puso la piel chinita de pensar que te tenía justo en frente de mi, como tantas veces había soñado.

Nos miramos fijamente y ya nos dijimos todo...

Me abrasó tu mirada. Tus ojos brillaban intensamente y tintileaban. Desde su negra oscuridad me contaban todo el deseo que había dentro de ti, ese ansia que te corroía por dentro, deseándome como nunca antes has deseado a nadie. Y lo mismo me sucedía a mí. Y lo mejor de todo es que desde hacía tiempo que lo sabíamos y suspirábamos por entregarnos mutuamente...

Recogí uno de tus mechones, que volvió a deslizarse, incansable durante toda la noche. Mi mano se alzó lentamente como si fuera a cámara lenta mientras la seguías con la mirada esperando ese momento, ansiando el momento en que mis dedos rozaran sutilmente tu mejilla, sonrojada y cálida. Sentiste como mis dedos colocaron delicadamente tu pelo en su sitio, como si fuera el más frágil cristal y tratara de no romperlo. Entonces... temblorosos... resbalaron por tus mejillas, surcando con las yemas de mis dedos tu piel, acariciándola ligeramente. El contacto infinitesimal de mis manos en tu piel, te hizo estremecer. Fue una caricia tan deseada. Mi caricia exploró tu rostro, por todas partes, recorriéndolo como si tratara de buscar algún punto más sensible que otro. Como si tratara de hacer un esbozo de tu rostro en mi mente, para no olvidarlo jamás. No pudiste evitar erizar toda tu piel, despertando los sentidos, despertando cada uno de los poros de tu fina y tersa piel. Te hice temblar con mi caricia. Y creo que... no paraste de temblar en toda la noche..

Sin dejar de mirarte un instante me acerqué, tirando ligeramente de tu barbilla hacia mí, atrayendo mis labios hacia los tuyos en una lucha desenfrenada por no perder el control allí mismo, ya no podía resistir más....

Dando una bocanada de aire fresco, suspirando, mis labios rozaron tu piel superficialmente, jugetones al principio. Besé tu mejilla, quizás ahora más cálida que antes, algo ruborizada. Mis labios dejaron una marca perfecta sobre tu piel. Momento que aprovechamos para abrazarnos, en un abrazo ansiado en lo más profundo de nuestros corazones.

Sin dejar un sólo instante de rozarte con mis labios recorrí la mejilla de lado a lado hasta llegar a tu oído. Necesité otra bocanada de aire, pues comenzaba a respirar agitadamente, dentro de mí, y sentí quedarme sin aire en mis pulmones. Respiré tan profundamente que me embriagué de tu fragancia. Robándote el aroma que desprendía cada poro de tu piel. Besé el lóbulo de tu oreja y te susurré: "te deseo..."

Te erizaste como una gata, tu piel reaccionó a mis palabras mientras un ahogado gemido y después un leve sonido surgió de tus labios: "Yo te deseo más..."

Tras volver a recorrer tu mejilla besándote decididamente terminé en la misma comisura de tus labios. Me enfrasqué en una lucha por recorrer tus labios con los míos, solamente rozándolos, sintiéndo nuestras respiraciones aceleradas, comenzando a entrecortarse. Sentía tu respiración jadeante directamente sobre mi rostro y tu hacías lo propio con la mía, inundándote con mi aliento. Incliné ligeramente mi nariz para poder continuar mi camino y tras llegar al final mis manos ya te apretaban fuerte contra mi pecho. Como si no quisiera soltarte jamás. Y sentí tu pecho pegado al mio, tanto, tanto... que practicamente nuestros corazones latían al mismo compás.

Aún recuerdo el contacto de tus labios con los míos. DIOS!!! Que sensación más placentera cuando te besé de verdad. Primero mi lengua humedeció tus labios para dejarlos dispuestos, completamente empapados en mi saliva. Tras lo cual abriste la boca e inmediatamente después mi lengua se adentró, explorándola, buscando la tuya y cuando la encontró se entrelazaron, bailando al mismo son. Mis labios humedecieron los tuyos. Los tuyos humedecieron los míos. Intercambiamos saliva... aunque fue un intercambio de mucho más que eso... Fue un beso de lenguas que se buscaban frenéticas, de labios que se devoraban sin piedad, de salivas que se intercambiaban exhaustas, de manos que se exploraban insaciables, de dos personas que se deseaban intensamente...

Fue un beso de humedades descontroladas que se juntaron buscándose en este mar de placeres que nos inundaba...

Estábamos los dos completamente excitados. Mi polla estaba tan apretada dentro del pantalón que comencé a sentir como poco a poco ese líquido transparente salía de ella. Síntoma inequívoco de mi tremenda excitación. Mi polla lubricaba como nunca... sólo de pensar en que te iba a follar en ese mismo momento.

Me costó horrores separar mis labios de los tuyos como si se hubieran fusionado y no pudiera despegarlos, pero al final lo conseguí, en un arrebato de fuerza de voluntad. Lo justo para comenzar a acariciar todo tu cuerpo y comenzar a desnudarte allí mismo.

Entonces te dejaste hacer....

No sé si había o no había gente en aquel lugar, tampoco me importaba y justo cuando lo pensaba tus pechos aparecieron entre mis manos...Me encantaron tus senos. Sinuosos, bien formados, con esa aureola coronándolos y con unos pezones deliciosamente tentadores. No dudé en inundarlos con mis besos. Comencé a besar tu pecho justo bajo tu cuello deslizándome sin prisas hasta uno de tus pechos. Los masajeé delicadamente, apretando ligeramente con mis dedos, haciéndome una idea de su textura... Mientras los apretaba -ahora un poco más fuerte- alcanzcé uno de tus pezones haciéndote estremecer y temblar al sólo contacto de mi lengua. Los recorría en círculos dándole pequeños golpecitos, torturándolo con toda la dulzura del mundo, para después llevármelo completamente a mi boca y comenzar a chupar... despacio al principio, y luego cada vez más fuerte, tanteando tu reacción, que no cesabas de respirar entrecortadamente y gemir muy levemente... Terminé apresándolos entre mis labios y tiré fuerte de ellos. Se pusieron completamente duros, completamente de punta y mojados por mi saliva. Los humedecí completamente empapándolos con mi saliva.

Casi me explotó la polla de imaginarme esa misma humedad que provocaba mi saliva sobre tu coñito delicioso.

Estabas demasiado excitada imaginándote la noche de placer y lujuría que ibamos a vivir. Imaginabas esa lengua torturándote el clítoris, jugando con tus labios vaginales, recorriendo tus entrepiernas, tus ingles, tus muslos, haciéndote sufrir y sufrir de placer. Una lengua viciosa y jugetona como la mía te iba a volver loca de puro placer.

Estabas tan excitada...

Hacía algo de fresco, es cierto. Aunque había conseguido situarme estratégicamente para que la brisa no te molestara directamente. Tenías la piel erizada, completamente de gallina y sabía que no era precisamente por el frío.

Mientas reanudé el bombardeo de mis besos sobre tus labios deborándote completamente, una de mis manos te exploró, milímetro a milímetro, desde tus piernas, rodillas, pasando por la parte interior de los muslos, rozando intencionadamente tu sexo, sin llegar a tocarlo pero que no pude evitar sentirlo caliente, ardiendo, casi prendiendo la tela de tu tanga por ese fuego que comenzaba a crecer dentro de ti. Pasé por tu ombligo, por tu vientre, por tus pechos y volví a asirte del cuello para besarte esta vez mucho más frenéticamente.

Mis manos hábilmente volvieron a surcar tu piel explorando tus valles, tus curvas, tus adentros y mientras mi lengua se enroscaba con la tuya sentiste como -tras apartar ligeramente la tela de tu ropa interior- uno de mis dedos comenzaba a frotar tu coñito primero para luego meterse hasta el fondo . Y sin necesidad de nada más comenzó a patinar arriba y abajo por entre tus labios vaginales. Estabas tan mojada que.. prácticamente resbalaron solos abriéndolos completamente, frotándolos, acariciándolos. Oleadas de placer te inundaban irremediablemente mientras mis dedos te masturbaban. Así conseguiste correrte gimiendo ahogadamente, retorciéndote y mordiéndome los labios, apretando tus labios contra los míos mientras tu garganta emitía esa dulce y excitante melodía del placer. Llegó tul orgasmo y no dudaste en obsequiarme con él.

Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm dios!!!!!!!!!!! como me excitó escucharte gemir!!!! Entrecortadamente, musitando, susurrando mi nombre con cada bocanada de aire que conseguías, a duras penas, introducir en tus pulmones. Cuando te corriste con mis dedos moviéndose dentro de ti follándote con ellos, los tenía completamente empapados. Y mientras lo hacías no pude evitar llevármelos a los labios...

Volviste a besarme frenéticamente, más caliente que antes. Querías más, mucho más y yo estaba completamente dispuesto a dárte todo lo que necesitaras aquella noche.

Pero... sin tiempo a poder reaccionar, terminaste de bajar tu tanga, y sonriéndome picaronamente corriste hacia el agua, completamente desnuda.

Me quité la ropa, mirándote a lo lejos como habías alcanzado la orilla y comenzabas a adentrarte en el agua. Nadabas y retozabas, jugetona, contenta. Cuando estuve completamente desnudo corrí hacia la orilla y sin dudarlo me zambullí en el agua calculando la distancia a la que te encontrabas para aparecer, mientras buceaba a ciegas, justo delante de ti. Y al salir del agua me abrazaste inmediatamente. Fue un abrazo tan romántico, a la luz de la luna! Creí estar en medio de la nada, perdido en el mundo, en ningún lugar, en cualquier parte, sólo pensaba en lo feliz y contento que estaba de tenerte en mis brazos. Apoyaste tus brazos sobre mis hombros, y sin dejar de sonreír- como siempre- volviste a besarme.

Un beso que jamás olvidaré, incluso más apasionado y tierno que el primero, antes de meternos en el agua. Esta vez un beso sincero, sin miedos, sin dudas, un beso que me dejó completamente alucinado. Un beso sintiéndonos conectados. Me dejaste completamente vulnerable...

Estábamos en una zona poco profunda aunque nos cubría casi por completo. Tan sólo quedaban nuestros hombros al descubierto y eso facilitó enormemente que pudieras rodearme con tus piernas, invitándome a que te penetrara ahí mismo, en aquel mismo instante...

Yo estaba de pie y tu enroscada a mi cuerpo como una serpiente, como la serpiente que atrapa a su presa y no la suelta hasta dejarla sin aire. Algo parecido estabas haciendo porque me besaste y casi me dejaste sin respiración. Aguantaba el peso de tu cuerpo, apoyado sobre la arena. Ayudado por el constante batir de las olas y colocándome frente a ellas, con ayuda de una de mis manos, pude colocar mi polla justo a la entrada de tu coño.

La siguiente ola que me empujó hacia ti, hizo el resto del trabajo. Fue el mismo mar el que te penetró...

Pusiste los ojos en blanco, echaste la cabeza hacia atrás, gemiste sin parar...

Empezamos a movernos primero al compás de las olas... Dios!! Que sensación tan agradable dejarse llevar por ellas. ¿Quién no lo ha hecho de pequeño? ¿Saltar las olas cuando llegan a ti? Pues nosotros hicimos lo mismo pero con cada salto conseguía metértela hasta el fondo.

Sentí que podría estar así eternamente, sin separarme de ti, podría haberme quedado dentro de ti hasta el fin de los días. Tu cuerpo y el mío se amaban al compás de la pasión del mar en una noche estrellada, iluminada por una Luna que nos proporcionaba ese oleaje, ese baile frenético de dos almas encadenadas que se amaba en la inmensidad del océano. Como dos delfines danzando bajo el mar, entrelazados, armoniosamente acoplados. Poco a poco nuestro compás se fue acelerando pues, inevitablemente, las olas dejaron de sernos útiles y fue entonces cuando comencé a follarte de verdad.

Te miré, me miraste... El deseo nos invadía absortos por completo en la situación. No existía nada más... Que tú y yo... Y el mar... Sin percatarnos si había alguien más en la playa, ya nos daba igual.

El aire comenzó a soplar fuerte llevándose con él nuestros gemidos, nuestro placer. Las olas seguían su embate frenético, insaciable, rompiendo sin cesar, al mismo tiempo que nuestras respiraciones aceleradas comenzaban a transformarse de pequeños gemidos en grandes y sonoros sollozos. Grititos que paulatinamente aumentaban su tono naciendo en nuestras gargantas y escapando ansiosos por entre nuestros labios. Mi polla entraba y salia de tu coño a un ritmo frenético, desenfrenadamente, arrancándonos todo el placer del mundo...

Nos sentimos mútuamente el uno dentro del otro hasta que el placer empezó a recorrer nuestros cuerpos desde la cabeza a los pies y estallaba al unísono, motivados por nuestras ansias de entregarnos el uno a otro, motivados por una única razón: gozarnos sin medida.

Hasta que, sin pensarlo, y mientras nos corríamos al mismo tiempo, flexioné mis rodillas y nos sumergimos los dos en nuestro propio mar de deseo, nos sumergimos en nuestro particular mundo. Un mundo lleno de pasión y desenfreno, lujuria y placer. Todo el placer que íbamos a disfrutar juntos esos días...


Mi cosita linda...
Te echo de menos
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Vamos a sonreír un poco... que falta nos hace
Publicado en:3 Agosto 2020 2:39 am
Última actualización en:3 Agosto 2020 2:42 am
458 vistas


Siempre hace falta sonreír un poco más, nos vaya bien o nos vaya mal en la vida, porque una sonrisa, abre muchas más puertas que cualquier otra cosa... Y dada la situación actual creo que es buena idea hacer sonreír a los demás. Con que sonría una sola persona ya me doy por satisfecho...

Ahí va...











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Con el tiempo...
Publicado en:26 Septiembre 2012 1:30 am
Última actualización en:2 Agosto 2020 2:57 pm
5375 vistas


Con el tiempo... aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado...

Con el tiempo... comprendes que sólo quién es capaz de amarte con tus defectos, y te ayuda pacientemente a vencerlos, puede brindarte toda la felicidad que deseas...

Con el tiempo... te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla...

Con el tiempo... te das cuenta de que los amigos
verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero...

Con el tiempo... entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas...

Con el tiempo... aprendes que las palabras dichas en un momento de enojo pueden seguir lastimando a quién heriste, durante toda la vida...

Con el tiempo... aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes...

Con el tiempo... comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual...

Con el tiempo... te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible...

Con el tiempo... te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado...

Con el tiempo... aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes...

Con el tiempo... comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas...

Con el tiempo... te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante...

Con el tiempo... verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado...

Con el tiempo... aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo.... ante una tumba... ya no tiene ningún sentido...

Pero desafortunadamente.... esto sólo lo entendemos con el tiempo, y generalmente cuando ya es demasiado tarde...


Jose Luis Borges
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Ana maria Ana maria me ha dejao!!! y rosalia no me quiere!!! lalala lalalala
Publicado en:19 Marzo 2012 2:02 pm
Última actualización en:4 Agosto 2020 6:36 am
5855 vistas



Desde luego... cada día me sorprenden más los animales, debe ser por eso que soy un apasionado, porque ya he perdido la esperanza con los humanos... jajajajajaja

Es el alma de la fiessssssssssssssssstaaaa!!!!!!!!!!!

Oleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!

Sólo le falta el vestidito de sevillana

http://AdultFriendFinder.com=2Uplu83egVY

PD: Buscarlo donde los videos, como ana maria ma dejao o como chihuahua bailaó jajajajaja en youtube XDDDD

jajajajajajja
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