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Con mi primer esposa, Esthela...  

Dec1d1d0s 58M/59F  
116 posts
4/5/2020 9:21 am
Con mi primer esposa, Esthela...

Hoy nuevamente les cuento una aventura real con mi primer esposa, Esthela.

En aquel tiempo, ya con siete años de matrimonio, y solamente un par de cuernos consentidos (al menos eso pensaba yo), nos fuimos de vacaciones a Puerto Vallarta en un mes de octubre, iniciando un lunes para regresar a casa el domingo.
Eran días de poca ocupación y de pronto algunas tormentas vespertinas. El martes regresamos al hotel a eso de las cinco de la tarde ante la amenaza de una fuerte lluvia. Salimos a la terraza, ella todavía enfundada en un diminuto bikini atigrado, que mostraba sus carnes sabrosas y firmes, sin duda a sus treinta años lucía en todo su esplendor.
Yo, para variar muy prendido, empecé a besarla y a sacarme el traje de baño. No parecía haber nadie que pudiera vernos, así que haciendo un poco de lado su tanga, empecé a penetrarla. Ella, un poco cohibida por el lugar en donde estábamos, se resistió al principio, pero ya que se dio cuenta de que, “nadie podía vernos” se recargó contra el barandal y me dejó seguir con lo mío, aunque seguía discretamente en silencio.
De una terraza a otra, nos dividía una cortina de follaje verde. Me di cuenta de que, si al otro lado alguien se acercara lo suficiente, podría estar viéndonos sin que nosotros nos percatáramos. De pronto sentí que olía como que alguien había encendido un cigarro, por lo que le susurré a mi mujer, que seguramente alguien nos estaba viendo en la terraza de a un lado. Eso la prendió muchísimo y se mojó de inmediato. Empecé a darle más duro y ella a gemir sin recato, por un par de minutos, hasta que terminamos.
Ya todo sudado y rendido, le dije que entraría al baño y a darme una buena ducha. Ella me dijo que también se metería a bañar, pero que mientras yo estaba en el sanitario, se fumaría un cigarrillo. Así pues, entré al baño y posteriormente a la regadera. Tardé un poco en el agua esperando que ella entrara a bañarse conmigo, pero no sucedió así.
Salí de la ducha y mi querida esposa entró un poco inquieta a la habitación, con la gran idea de mandarme a comprar unas caribe cooler mientras ella se daba su baño. El día anterior, el mini-mercado afuera del hotel había estado cerrado por la tarde y tuve que caminar algunas calles para llegar al Oxxo más cercano. Sería un mandado de al menos media hora, tiempo que estimé suficiente para que ella se bañara y arreglara y pudiéramos aprovechar entonces para hacer más cositas divertidas (esperaba poder convencerla de tener sexo anal, pues solo me había dejado hacerlo un par de veces en nuestra vida de casados).
Hecho el plan, salí de nuestra habitación con la idea de afrontar una larga caminata, pero apenas afuera del hotel, tuve la alegría de encontrar abierta la tienda de junto, por lo que antes de minutos ya estaba de regreso en nuestro cuarto.
La sorpresa fue que encontré la habitación vacía. Revisé primero el baño y luego me asomé a la terraza. El cielo estaba más nublado, había mucho aire y truenos de lluvia inminente, y de pronto pude escuchar algunos gemidos claramente sexuales en la terraza inmediata a la nuestra. Supuse que la pareja al lado también había querido hacer lo mismo que nosotros. El morbo me invadió y me arrimé lentamente para ver a la pareja vecina teniendo relaciones, pero… ¡gran sorpresa! La pareja teniendo sexo era nada más y nada menos que mi querida y dulce esposa con un muchacho de apenas unos veinte años, bastante moreno y bien dotado.
No pude decir nada… solamente los observé detenidamente. El joven le había quitado la tanga y la tenía penetrada analmente. Magreaba sus senos o la jalaba del cabello aleatoriamente mientras entraba y salía de ella con bastante rudeza… se escuchaba un plop-plop bastante sonoro. Ella gemía y gritaba que le diera más duro, y que la llenara con su leche… De pronto le quitó el top y salió volando para caer 5 pisos abajo en los jardines del hotel. Yo apenas podía creer lo que veía, pero sin duda, estaba tan excitado que el coraje y los celos pasaron a segundo término.
En pocos minutos, él se empezó a venir dentro de su ano, pero de inmediato saco su grueso pene… soltó un chorro de semen también sobre su espalda y después la volteó de rodillas delante de él para terminar de vaciarse dentro de su boca. Ella lo chupó todo con pasión, acariciando también sus testículos con su fabulosa lengua, y mamó con fruición hasta la última gota de semen. Al final, se levantó de improviso buscando su tanga y diciéndole al chico que tenía que regresar a la habitación, pues yo estaba a punto de volver.
Yo no sabía que hacer… salí rápido del cuarto para que no me fuera a encontrar allí… me aposté en un recoveco del pasillo hasta que la vi salir totalmente desnuda hasta nuestra habitación (seguramente la tanga se quedó como trofeo).
Apenas cerró la puerta, yo salí de mi escondite para entrar de prisa detrás de ella. La encontré masturbándose en el sillón… sin duda no esperaba que yo regresara tan pronto, apenas si habrían pasado unos 20 minutos… abrió los ojos como platos, pero como también tenía las piernas bien abiertas, me abalancé sobre ella para chupar su sabrosa vagina en la que apenas hace un rato había dejado mi esperma.
Ella estaba sorprendida, pero también, excitadísima como hacía meses no lo había estado. Manaban chorros calientes de su interior. Estaba deliciosa, pero mi calentura me hizo buscar también su boca, impregnada por completo del sabor de otro<b> macho. </font></b>Mordí su cuello, sus pezones… la puse boca abajo para limpiar los blancos manchones en su espalda y bajé hasta su ano para meter mi lengua muy profundo en su interior. Ella no se pudo resistir, por el contrario, se apretaba contra mi y tuvo varios orgasmos. Finalmente la penetré analmente sin ninguna oposición de su parte. Eyaculé dentro de ella como si en semanas no hubiese eyaculado.
Me tumbé boca arriba y la sentí acomodarse entre mis piernas para lamer mi pene, como en actitud de disculpa… Después de bañarse, trató de actuar como si nada, incluso me comentó que el aire había hecho que el bikini que había dejado a secar en la terraza se había volado con el viento, mostrándome a medio jardín el top que ondeaba como bandera pirata colgado de un arbusto. Claro que no la iba a dejar que se saliera con la suya… en su momento le restregaría en la cara todo aquello que la había visto hacer.
Esa noche había poca gente para cenar… de pronto vi a nuestro vecino y le pedí permiso de sentarnos con él a cenar, para congeniar un poco… se sorprendió, pero accedió con alegría… ella estaba muy nerviosa, yo solo me relamía de gusto pensando en verla de a perrito penetrada por ese chico y yo, de frente a ella, restregándole mi pene en la cara…
Esa y más cosas sabrosas viví en aquellas vacaciones de octubre en Puerto Vallarta... por cierto, adjunto la última foto donde se le ve con ese famoso bikini atigrado


ccrew09 28M
25 posts
4/12/2020 1:41 pm

WOW que rico relato y con esa foto es más excitante imaginar lo sucedido


Dec1d1d0s replies on 4/13/2020 8:51 am:
Un buen recuerdo de ese día... en ese tiempo no había aún celulares...

ccrew09 28M
25 posts
4/19/2020 12:57 pm

Me imagino las fotos y vídeos que se hubieran podido tomar de haber celular con cámaras


Dec1d1d0s replies on 4/19/2020 2:00 pm:
Hubiera sido grandioso!!! de momento las conservo muy frescas en la mente, a lo mejor las mejoro cada que las cuento

ccrew09 28M
25 posts
4/19/2020 3:56 pm

Los buenos recuerdos siempre insitan a repetir


Dec1d1d0s replies on 4/19/2020 9:32 pm:
así es...

Firestriker781 20M
16 posts
4/21/2020 10:32 am

estuvo muy excitante hubiera estado genial haber tenido mas fotos y videos para gozar aun mas pero aun asi muy buen relato


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