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Sexualidad humana
Publicado en:8 Abril 2020 10:57 pm
Última actualización en:15 Abril 2020 10:39 pm
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Sexualidad Humana

Erotismo:
El erotismo se define como el amor sensual, aquel que deleita los sentidos y los satisface, capacidad para sentir deseo, excitación, orgasmo y placer.

Erotismo
El erotismo abarca las caricias, las fantasías y la imaginación que evocan internamente aquellos recuerdos o imágenes que desencadenan la excitación sexual.

El erotismo es característica de algunos fenómenos o eventos humanos referentes a la sexualidad, sin que necesariamente tengan relación o contacto con las partes genitales.
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Erotismo y Sexualidad
Publicado en:27 Marzo 2020 9:57 pm
Última actualización en:15 Abril 2020 10:38 pm
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Erotismo y Sexualidad

Uno de los libros más lucidamente bellos que escribió Octavio Paz se titula La llama doble; es un ensayo sobre el amor, la sexualidad y el erotismo, de donde extraemos algunos fragmentos para precisar y esclarecer los términos en los que concebimos este número de Saberes y Ciencias.

Sexo, erotismo y amor son aspectos del mismo fenómeno, manifestaciones de lo que llamamos vida. El más antiguo de los tres, el más amplio y básico es el sexo. Es la fuente primordial. El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones y condensaciones que transforman a la sexualidad y la vuelven, muchas veces, incognoscible. Como en el caso de los círculos concéntricos, el sexo es el centro y el pivote de esta geometría pasional. El dominio del sexo, aunque menos complejo, es el más vasto de los tres. Sin embargo, a pesar de ser inmenso, es apenas una provincia de un reino aun más grande: el de la materia animada. A su vez, la materia viva es sólo una parcela del universo.

Cadena de excepciones: las leyes que rigen al movimiento del universo macrofísico no son, según parece, enteramente aplicables al universo de las partículas elementales. Dentro de esta gran división, aparece otra: la de la materia animada. La segunda ley de la termodinámica, la tendencia a la uniformidad y la entropía, cede el sitio a un proceso inverso: la individuación evolutiva y la incesante producción de especies nuevas y de organismos diferenciados. La flecha de la biología parece disparada en sentido contrario a la flecha de la física. Aquí surge otra excepción: las células se multiplican por gemación, esporulación y otras modalidades, o sea por partenogénesis o autodivisión, salvo en un islote en el que la reproducción se realiza por la unión de células de distinto sexo (gametos). Este islote es el de la sexualidad y su dominio, más bien reducido, abarca al reino animal y a ciertas especies del reino vegetal. El género humano comparte con los animales y con ciertas plantas la necesidad de reproducirse por el método del acoplamiento y no por el más simple de la autodivisión.

Aunque las maneras de acoplarse son muchas. El acto sexual dice siempre lo mismo: reproducción. El erotismo es sexo en acción pero, ya sea porque la desvía o la niega, suspende la finalidad de la función sexual. En la sexualidad el placer sirve a la procreación: en los rituales eróticos el placer es un fin en sí mismo o tiene fines distintos a la reproducción.

La esterilidad no sólo es una nota frecuente del erotismo, sino que en ciertas ceremonias es una de sus condiciones. Una y otra vez los textos gnósticos y tántricos hablan del semen retenido por el oficiante o derramado en el altar.

El erotismo es sexualidad transfigurada: metáfora. El agente que mueve lo mismo el acto erótico que al poético es la imaginación. Es la potencia que transfigura al sexo en ceremonia y rito, al lenguaje en ritmo y metáfora. La imagen poética es abrazo de realidades opuestas y la rima es cópula de sonidos; la poesía erotiza al lenguaje y al mundo porque ella misma, en su modo de operación, es ya erotismo.

El erotismo es una metáfora de la sexualidad animal. ¿Qué dice esa metáfora? Como todas las metáforas, designa algo que está más allá de la realidad que la origina, algo nuevo y distinto de los términos que la componen. Si Góngora dice púrpura nevada, inventa o descubre una realidad que, aunque hecha de ambas, no es sangre ni nieve. Lo mismo sucede con el erotismo: dice o, más bien: es, algo diferente a la mera sexualidad.

El erotismo es invención, variación incesante; el sexo es siempre el mismo. El protagonista del acto erótico es el sexo o, más exactamente, los sexos. El plural es de rigor porque, incluso en los placeres llamados solitarios; el deseo sexual inventa siempre una pareja imaginaria… o muchas. En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación, el deseo. En el acto erótico intervienen siempre dos o más, nunca uno. Aquí aparece la primera diferencia entre la sexualidad animal y el erotismo humano: en el segundo, uno o varios de los participantes pueden ser un ente imaginario. Sólo los hombres y las mujeres copulan con íncubos y súcubos.
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De la sexualidad comprada al erotismo inventado
Publicado en:8 Abril 2020 11:19 pm
Última actualización en:24 Mayo 2020 3:43 pm
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DE LA SEXUALIDAD COMPRADA AL EROTISMO INVENTADO EN PAN, EROS Y PSIQUE DE OCTAVIO PAZ.

De la sexualidad comprada al erotismo inventado en Pan, Eros y Psique de Octavio Paz: una vanguardia erótico-social estructuralmente conservadora (Fourier) frente al pánico sexual posmoderno elementalmente mediatizado (Sade, Freud)

El amor es un signo de nuestra miseria.
Simone Weil
Filemón y Baucis no pidieron la inmortalidad ni quisieron ir más allá de la condición humana: la aceptaron, se sometieron al tiempo. Octavio Paz

En el presente texto ensayamos el binomio sexualidad/erotismo afrontado por Octavio Paz en su libro: Pan, Eros y Psique. No lo hacemos de forma arbitraria y/o caótica, sino con una dirección preestablecida: resaltar el carácter vanguardista de la propuesta del autor en un marco referencial estructuralmente comercializado y elementalmente no erótico. En primera instancia, se reflexiona en torno al fenómeno erótico como metáfora de la sexualidad humana y, en segundo término, como función social. En tercera instancia se aborda la imposibilidad de aprehensión epistémico-ontológica tanto del marqués de Sade como de Freud y “compañía” ante el fenómeno erótico. Se discute también la propuesta erótico-social de Fourier y, finalmente, el carácter ontológico de la erótica paziana en tanto que vanguardia. Partimos del supuesto que refiere a la importancia de repensar la sexualidad humana, sobre todo ante la comercialización globalizada de una seudoidentidad variada, fundada en el intercambio crematístico de simulacros ontológicos. Sea como fuere, en las dilucidaciones pazianas en torno a Pan, Eros y Psique encontramos una cabal y frontal propuesta ante el enorme reto del siglo que empieza

El erotismo como metáfora de la sexualidad

La colosal jornada entre la sexualidad y el erotismo se presenta como una plataforma sólida al trazar los movimientos del segundo de estos acontecimientos. El erotismo, aquella vivencia plenamente humana y, permisiblemente, tan sólo humana, contiene una tensión susceptible de modulación. Entre la lengua y el paladar, el hombre se torna humo. Inhalación y exhalación de un humor que deviene transformación. El humano posee anhelo de humano, un apetito más cercano al ansia que al deseo. Hambre ontológica, tensión y distensión en la urdimbre del ser, nudos, vueltas, puntos y suturas del verbo vuelto carne: lenguaje transpirado. Al excretar palabras desde el lagrimal de nuestro cuerpo, nos buscamos en otro; al relamerlas, encontramos en otro aquello que de alguna forma se torna unidad: conciliación. “Acariciar es reconciliarnos.” Letras que se convierten en lágrimas, lágrimas que se convierten en cuerdas, cuerdas que se tornan redes, redes que atrapan chispas de mar. El erotismo como metáfora de la sexualidad.

La palabra como implica tanto la distancia entre los términos hombre y león, como la voluntad de abolirlos. La palabra como es el juego erótico, la cifra del erotismo. Sólo que es una metáfora irreversible: el hombre es león, el león no es hombre. El erotismo es sexual, la sexualidad no es erotismo.

El hombre que juega a ser león, “águila”, “pulpo”, “cenzontle”, corteja lo humano, no desde el auxilio fiero sino desde una mutación corpóreo-lingüística. Esta cifra del erotismo, qué duda cabe, es calada por la locución, no obstante al volverse caricia, arroja una luz personal al cuerpo. Ya no es una bestia que siente sino un ser que imagina al sentir. No hay forma alguna en que la mera sexualidad ponga un pie en el recinto del erotismo. Al confrontar la sexualidad como una idea general y simple ante el erotismo como una imagen singular y compleja, Octavio Paz es capaz de condenar al mutismo a todos aquellos difamadores del Amor. Sade, Freud y algunos de los llamados “posmodernos” serán taciturnos sordomudos ante el rostro de Eros.

Ahora bien, si el primer movimiento del erotismo es trazado a partir de esta radical distancia con la elementalidad de la sexualidad, las relaciones aparecen bajo un marco cultural, y más puntualmente: un cuadro de extensión social. El erotismo como función social es una de las ideas rectoras del pensamiento de Paz. “Freno y espuela de la sexualidad, su finalidad es doble: irrigar el cuerpo social sin exponerlo a los riesgos destructores de la inundación. El erotismo es una función social”. Dicha finalidad bifronte va más allá de la idea para tornarse Είκών (imagen); el cauce del Ρύσεως (río, cauce, corriente), sus vericuetos, espiras, estanques y cascadas modelan una de las facetas, no menos escurridizas, de los impulsos prehumanos (el prefijo resulta justificado, dada la distinción antes abordada). Tanto la sequía como la inundación son, al interior de esta especie de marco social, amenazantes y, por instantes, aborrecibles. La canalización, consecuencia inmediata del dar cuenta históricamente, se nos ofrece como uno de los resortes de dicha función social. Las cercanías con la sublimación escolástica saltan a la vista; no obstante, las distancias son puntuales y por momentos tajantes, debido al carácter icónico del cuerpo para el poeta frente al carácter simbólico en la tradición medieval.

Maremotos insulares, diluvios babilónicos y sequías esteparias dejan sus estigmas en la carne de la historia sexual. Hasta la fecha brillan por su ausencia las historias cabales de estas marcas; los intentos psicoanalíticos no son sino ingenuas formas de la zoología. No obstante, el registro “matemático” del marqués de Sade llama la atención por sus anclajes filosóficos y sus despliegues contraejemplares. Las relaciones “paradójicas” de la espasmódica pareja placer-dolor son asumidas, por fin, en la aburrida prosa de Sade. Uno de los misceláneos rostros de la sensación es capturado en una máscara de yeso y tela, savia y decadencia: rictus disuelto.

La supresión de la dualidad creación-destrucción, mejor dicho: su fusión en un movimiento que las abraza sin suprimirlas, es algo más que una visión filosófica de la naturaleza. Heráclito, los estoicos, Lucrecio y muchos otros habían pensado lo mismo. Nadie, sin embargo, había aplicado con el rigor de Sade esta idea al mundo de las sensaciones.

Vida y muerte, sus relaciones –y, en este caso, algunas secuelas corporales como el placer y el dolor– son asumidas desde una plataforma que da cabida a una unificación que ocurre lejos del feudo de la equivalencia. Se ha dado un paso más. Al hablar de poder vital, hablamos a su vez de poder mortal; en el marco de las sensaciones, hablar de placer es a la vez un decir de dolor. La corporalidad se presenta bajo este espectro dual. Podemos palpar en el registro de la máscara de yeso, las venas hinchadas por el furor vital, así como las cicatrices y tejidos extintos.

Hasta aquí el suelo firme en Sade. Ya que al abrazar a la sexualidad como aquella especie de “luz ciega” que ilumina sin ver, es cegado a su vez por el determinismo natural tan alabado por los nobles caballeros de Darwin. Al negar la palabra como una fuente comunicativa, en aras de suprimir la condición corporal del otro, Sade traiciona su primer afán de investigación sensual. “Sade niega al lenguaje, a los sentidos y a las sensaciones. ¿Qué nos ofrece a cambio? Una negación. Más bien: una idea de la negación. A cambio de la vida nos propone una filosofía” (p. 5. Filosofía un tanto obtusa, diríamos ahora, si tomamos en cuenta el presupuesto sensualista del marqués. Al exaltar los sentidos para luego desbancarlos e intentar sustituirlos por la violencia, sus intentos por acercarse a los despliegues eróticos mueren en la mazmorra de la palabra fracaso. El afán de posesión del otro es ya un fracaso erótico. En Paz no se trata, pues, de una prefigurada “impenetrabilidad” del otro, sino de una radical inconmensurabilidad ontológica en el otro. No hay forma de poseerle ya que no hay forma alguna de que aquello otro despliegue completamente su “oculto” infinito, ya que es oculto e infinito incluso para sí mismo.

Extravío erótico: sadismo, el sustantivo se vuelve una forma de ser; ser sádico refiere a una de las facetas corporales de dicho fracaso. El libertino que busca en la cantidad el infinito no puede más que replegarse en los laberintos crípticos de la dominación. “Como en la paradoja de Bertrand Russell, hay un momento para el libertino en que el conjunto es más pequeño que los conjuntos que contiene”, y los calabozos subterráneos –válgasenos la expresión satirizando los sub y los in de los extravíos psicológicos– no son más que sombras de la reproducción en tanto sexualidad como un espejo. Ante el espejo fulgura la espada. Frente a la reproducción, el hambre de ruptura. El hombre que constantemente quiere salir de sí, ante el duplicado se vulnera en afán de representatividad y, radicalmente, de recepción. “El erotismo es algo más que violencias y laceraciones. Más exactamente: algo distinto. El erotismo pertenece al dominio de lo imaginario, como la fiesta, la representación, el rito”
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¿Sabes qué es el erotismo y cómo potenciarlo?
Publicado en:8 Abril 2020 11:09 pm
Última actualización en:24 Mayo 2020 3:43 pm
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¿Sabes qué es el erotismo y cómo potenciarlo?

Mantener relaciones sexuales no sólo consiste en el acto sexual en sí mismo. El erotismo juega un papel fundamental. El deseo, la sensualidad, los juegos eróticos… son un preliminar fundamental para disfrutar más y mejor del sexo. Hoy te aclaramos en qué consiste y cómo desarrollarlo.

¿De dónde viene el concepto de erotismo? Erotismo: Proviene del griego eros (placer, deseo).

La palabra proviene del griego donde la expresión eros significa deseo o placer.

Eros fue considerado una divinidad. Descendiente de Hermes y Afrodita o Artemisa, era el más joven de los dioses. Fue adorado y ejerció su influencia en artistas, filósofos, etc.

Durante largos periodos de la historia el erotismo ha sido algo prohibido, censurado y controlado con la idea de que provocaba la perdición y la inmoralidad en los hombres (de hecho, el erotismo siempre ha estado presente en la religión).

¿Qué es el erotismo?

El erotismo. Se expresa a través de los gestos, las miradas, el ambiente, etc.

Si bien no hay definiciones exactas al respecto, el erotismo se refiere todo lo relacionado con la sexualidad, tanto al acto sexual como al deseo y sus proyecciones.

Cuando hablamos de erotismo, lo estamos identificando con la sensualidad y el deseo sexual ( a diferencia del amor que se considera relacionado con los sentimientos, el alma, etc).

Al refererirnos al erotismo hablamos de sugestión, seducción, imaginación, atracción secual, insinuación, gestualización, etc.

¿Cómo podemos potenciar nuestro erotismo?

Erotismo. Los juegos eróticos despertarán el deseo sexual.
Muchas personas mantienen relaciones sexuales de forma automática y monótona dejando el erotismo a un lado. Toma nota de estos tips para aumentar el deseo y la seducción:

Provoca a tu pareja. Una llamada, una voz insinuante, usar ropa íntima sensual… pueden despertar «la llama» rápidamente.
Cuida el espacio íntimo con tu pareja.
Aprende a hablar con el cuerpo de forma sensual. Cuida las miradas, los gestos, los movimientos, el tacto…etc.
Mantén un contacto delicado y sutil con tu pareja. Esto estimulará su piel y sus órganos sexuales.
Usa aceites o cremas para tocar a tu pareja.
Aprovecha la magia del beso para crear un ambiente erótico. Besar y usar los labios es un arma muy poderosa para despertar el deseo sexual.
Juega. El deseo no empieza con el sexo, sino con la imaginación y los preliminares. Intenta disfrutar con las actividades divertidas que os saquen de la monotonía en la cama. Los juegos son una buena manera de despertar el deseo.
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Frases y reflexiones
Publicado en:27 Marzo 2020 10:19 pm
Última actualización en:15 Abril 2020 10:37 pm
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Frases y reflexiones

El erotismo puede definirse como el amor sensual, cuando la atracción y la lujuria se unen en un momento que inunda todos nuestros sentidos y nos atrapa, en una unión con esa persona que nos cautiva y nos hace sentir cosas increíbles.

Las mejores frases eróticas
A lo largo de la historia, muchos personajes célebres han escrito o pronunciado frases eróticas. En este artículo puedes encontrar una lista con las mejores.

Son las siguientes.

1. Ven, déjame verte, déjame conocerte, déjame aspirar a poseerte y tenerte para mí. Cuando sentimos atracción por alguien, nuestro deseo de tenerle cerca es inmenso. Cruzaríamos el océano para estar a su lado si hace falta.

2. Espero que así sea, porque he tenido tantas preocupaciones que necesito olvidarlo todo en tus brazos
No hay mejor alivio contra el estrés y las preocupaciones que una buena noche de pasión.

3. Guarda silencio cuando no tengas nada que decir, cuando la pasión genuina te mueva, di lo que tengas que decir, y dilo caliente
Una cita extraída del libro “El amante de Lady Chatterley” (192, de David Herbert Lawrence. Fue prohibida en su época por el contenido sexual de la obra.

4. Las dos partes de tu cuerpo que hacen las cosas más sucias son las que yo más quiero
Unas palabras que hacen que la mente vuele hacia lugares de lo más eróticos.

5. Un hombre ama una mujer y la besa: de ese beso nace el mundo
Los seres humanos no solamente procreamos, sino que vivimos experiencias sexuales y eróticas increíbles.
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