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Infidelidad con el vecino maduro..
Posted:May 12, 2020 7:28 pm
Last Updated:May 21, 2020 4:46 pm
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Relato que paso hace muchos meses atras., Antes de esta cuarentena y antes de mi actual embarazo..
Empezamos el lunes con sexo mañanero antes de que se fuese a trabajar, despues de unas mamadas profundas y muchos ricos squirts fue muy caliente dejar por un rato las sábanas mojadas, olerle allí mientras esperaba que volviese..
Unas horas mas tarde me llaman sus compañeros y compañeras y me dan la noticia que a mi esposo le habían disparado en las piernas en un intento de atraco ya que el es uniformado y estaba custodiando un camion de caudales, y cuando quisieron asaltarlos a él y sus compañeros, abrieron fuego contra los delincuentes. Los ladrones eran cuatro, los compañeros de Nico tuvieron heridas menores, pero mi marido en ese momento tuvo que luchar por recuperarse. Los disparos le dañaron varios músculos aunque lo más importante y grave fue que un disparo le dió de lleno en los aductores,usó por unas semanas una silla de ruedas y esperaba, al menos y según los médicos en ese momento, 3 meses más de operaciones Como podrán imaginar, pasamos de tener una vida sexual muy activa, a una prácticamente nula y frustrante.

Mi marido el hombre más increíble que jamás haya conocido, quizás por eso decidí dar el sí tan joven, y aunque él es unos años mayor que yo tiene una juventud tan vigorosa que hacía de nuestra intimidad momentos para recordar por siempre. Y digo hacía, y sí, también digo recuerdos porque ya hacia dos meses que no teniemos sexo y lo necesitaba., Necesitaba ser amada, deseada, tocada, que me hagan el amor, que penetren mis sentidos y mi piel, que llenen de néctar cada poro de mi ser. Pero Nico ya no podía darme nada de eso, aunque lo intentamos siempre es en vano, ni el sexo oral es suficiente. Precisaba que me follen, que me cojan fuerte, que me hagan gritar de placer y dolor;

Vivimos en barrio común y corriente de la ciudad, donde habían tanto casas bonitas como otras bastante feas, y la variedad de estas también corría para con la gente que las habitaba. Por nuestra parte no socializábamos mucho con nuestros vecinos, a mi me caía muy mal vecino de junto; decía que me miraba bastante y ni siquiera era disimulado como los demás; cuando sus hijos varones todos de mas de 25 años lo visitaban yo escuchaba decir cosas como por ejemplo: la vecina de al lado es una misionera muy puta su marido policia debes er cornudo, mientras reían fuerte.

A mi parecer Don Tito, que es nuestro vecino, con sus cincuenta y tantos años a cuestas; una barriga cervecera y un rostro de ogro malas pulgas, nunca había tenido la oportunidad de observar tan de cerca una “mujer tan atractiva”, cuando le decía esto a mi marido lo relajaba y me devolvía una sonrisa. Además la esposa del viejo, Doña Raquel, era una señora muy amorosa y me entretenía conversando con ella cuando venia a pedirme algo de vez en cuando;

Por otro lado, y a decir verdad, en ese momento nuestra intimidad era casi nada porque mi marido aun estaba en recuperación; por mi lado nunca había estado en la cama con otro hombre que no fuera Nico.

Como ya les dije, la vida sexual con el no era muy buena; lo que quiero decir es que me hacia sentir que no lo complacía como hombre y eso me apagaba como mujer. Cada vez me fui sintiendo mas necesitada.

Una tarde hacia tanto calor que me puse unos jeans ajustados, una blusa bastante ligera, y salí por unos refrescos. En la calle me percate que mas de alguna mirada iba dirigida descaradamente a mi cola o a mis pechos(1400cc de silicona). Lo mas sorprendente fue que me di cuenta que me excitaba, cuando veía a algún viejo verde o a algún hombre de 25 años mirando mi cuerpo me mojaba y no podía evitar caminar de forma sensual para provocar mas miradas.

Cuando empezaron los dichos atrevidos como “mira que culazo”; “buenas tetas mamaza”; “tenes cara de mamadora” o “te gusta parar vergas”, mi excitación ya era demasiada. Llegue a casa solo a encerrarme en el baño a masturbarme, y no les miento cuando les digo que estuve cerca de una hora orgasmo tras orgasmo, fue genial. Fue ese día que nunca olvidare, fueron los recuerdos de esas miradas y de esos atrevimientos de hombres ¡excitados y deseosos! los que me dejaron satisfecha, mi noche fue tranquila y relajada, si que me sentía bien, pero no duro mucho. A la mañana siguiente Nico estaba dormido y medicado y yo me quede sola viendolo con los recuerdos. No me tarde mucho en tomarun vestido ajustado e ir a tomar sol sola a palermo salir a caminar, solo a caminar, a observar y a escuchar. Los comentarios soeces no demoraron en aparecer y lo ocurrido el día anterior volvió a suceder.

Al día siguiente volví a salir, y el siguiente y el siguiente. me compre maquillajes mas coloridos e incluso practicaba las formas de caminar mas sensuales. Definitivamente era feliz con mi nuevo hobby, me daba cuenta que las miradas y sobre todo los dichos de aquellos extraños en la calle me llenaban de erotismo, me hacían sentir mujer, y en un barrio de esas características no era difícil encontrar algún sujeto que te mirara descaradamente y te dijera alguna grosería, incluso la diferencia de estatus social me provocaba locas ideas que resultaban en excitación, era como una BELLA PRINCESA entre hombres hambrientos y deseosos de CARNE FRESCA….sucios y mal olientes hombres deseosos de mi Carne

Salí de casa dispuesta a llamar la atención de cualquier hombre que se me cruzara por delante. Camine mucho ese día y escuche muchos comentarios asquerosos. Al rato de haber salido de casa, cruce el Parque Central y un viejo malviviente estaba sentado en una banca. Desde que lo vi de lejos sabia que me iba a decir algo fuerte, incluso sentí cierta emoción cuando me acercaba con mi caminar coqueto mejor ensayado. Pase junto a él y lo escuche, es imborrable en mi memoria, él me dijo con una voz carraspera y hasta podría decir malévola “Déjame lamer tu coño, PUTA”. Sentí una verdadera carga eléctrica recorrer mi cuerpo.

me sentí empapada de un instante a otro, fue como un orgasmo instantáneo. Pare por un segundo y luego como pude seguí caminando, asustada, emocionada y sobre todo excitada. Nunca me habían llamado así, de pronto todo era tan claro, así me gustaba sentirme; sucia, provocativa, rastrera ¡toda una PUTA!. En esos momentos solo quería estar en casa, necesitaba masturbarme.

Cuando llegue a casa me dirigí directamente al baño, di el agua para darme un baño de tina. Planeaba quedarme ay por un par de horas; tocándome, excitándome, autosatisfaciéndome. Estaba desesperada y ansiosa “déjame lamer tu coño ¡PUTA!” sonaba en mi cabeza y me producía escalofríos. La tina estaba casi llena y me disponía a cerrar la puerta del baño cuando ó la campana de la puerta,«mierda, ¿quien puede ser?» pensé. No acababa de decidir si atender a la puerta o no cuando tocaron otra vez y decidí ir a ver ya que mi marido estaba demasiado dormido por el efecto de los medicamentos.

Abrí la puerta y ay estaba, Don Tito, nuestro vecino. Apenas le abrí su mirada se fijo en mis Pechos, eso me excito, no lo puedo negar. Primero me pidió disculpas y luego recorriéndome el cuerpo con la mirada me pidió un poco de azúcar, lo que no me extraño ya que siempre nos están pidiendo algo, pero la que generalmente pide el azúcar es Doña Raquel por lo que pregunte por ella. Me dijo en tono de broma que ella estaba enferma y por eso venia el. Me di un momento observando como me devoraba con los ojos, me gusto como me miraba, me excitaba. Le pedí que pasara y que me acompañara mientras le llenaba el tazón que traía para llevarse el azúcar. Camine a la cocina sabiendo que el me seguía sin perder de vista mi intencionalmente meneado trasero; en el camino entendí porque me miraba así, me había salpicado agua de la tina a la blusa y esta estaba pegada a mis pechos, mis pezones casi estaban al desnudo para el deleite del viejo.

Me preocupo por un momento la impresión que podía darle o pensaría que soy una provocadora, esto ultimo me excito y los problemas que podría tener con mi marido no me importaron, los vi muy lejanos; mi excitación me pedía que jugara con Don Tito, quería verlo deseándome, me estremecía al pensar que estaba sola en la casa con un viejo verde que solo quería probar mi cuerpo. Instintivamente mi cola se paro, mis hombros se fueron atrás y mi caminar se volvió exquisitamente sexy pero casual a la vez. Cuando llegamos a la cocina, me incline en ángulo recto para coger el azúcar del gabinete de abajo, me demore simulando que no la encontraba; cuando por fin la encontré me di vuelta y pude ver como el vejete se enderezaba.

Casi me volví loca al pensar que ese viejo me había visto el trasero. Mire su pantalón y me di cuenta de su erección, él se dio cuenta que le miraba el bulto pero no dijo nada así como yo no dije nada al sorprenderlo mirando bajo mi falda. Estaba como loca, estaba muy nerviosa, pero no nerviosa de forma común y corriente sino de esa forma que solo la excitación extrema puede provocar. Le pedí que acercara el recipiente que traía, se acerco y lo apoyo sobre los gabinetes; empecé a llenar el tazón, pero de a poco, quería que ese momento durara lo mas posible. Sus ojos llegaban a la altura de mi cuello, lo tenia a treinta centímetros de mí y me miraba descaradamente mis pechos casi desnudos, su excitación…no, no puedo llamar lo que vi excitación, era calentura; ese viejo me quería comer mis senos y yo lo sabia y me excitaba y más aun me excitaba que yo se los estaba mostrando, era una putita calentando a un vejete verde. Termine de llenar el tazón de azúcar y me volví dándole la espalda, cerré los ojos y suspire sin que él me viera; me quede ay contra los muebles de la cocina simulando que ordenaba algo. Era conciente que el me miraba de atrás y el no saber donde tenia plantada la mirada me generaba ideas demasiado provocativas.

─Sabes Laura tenes unas piernas preciosas─ dijo Don Tito, me quede helada. ─Espero no te moleste que te lo diga.

─ No─respondí, estaba inmóvil, supongo que parecí algo sumisa porque prosiguió.

─Y esa cintura, ¿estás yendo al gimnasio?. Tu marido tuvo suerte con vos.

Asentí con la cabeza, si le hubiera respondido con un “si” se hubiera escuchado mas como un gemido que como una palabra.

─Y esa cola, discúlpame que te lo diga, pero esta fantástica─ sentí como dio un paso hacia mí y luego poso suavemente sus manos en mi cintura ─Guauu…y tu piel es suave como la seda.

─Gracias Don Tito─dije nerviosa.

Sus manos empezaron a moverse suavemente sobre mis caderas. El hecho de estar en esas condiciones, con un viejo mirándome descaradamente y a la vez tocando y sintiendo mi piel, no hacia mas que acrecentar mi excitación; me limite a escucharlo y tratar de disimular mi estado lo mejor posible. ─Tienes un cuerpazo, y hace algún tiempo lo estas mostrando descaradamente….deberías cuidarte, podría pasarte algo…además te deben decir muchas groserías en la calle ahora que tu marido quedo mal y herido no puede cuidarte─ dijo cerca de mi oído.

Apoyo su bulto en mi trasero, pude sentir sobre mis nalgas su excitación, una palpitante excitación. El maldito me estaba apoyando y descaradamente. Yo era la mujer de su vecino..

Incluso empecé a rozar mi culo contra sus pantalones, con mis nalgas trataba lenta y suavemente de atrapar ese miembro palpitante; era un movimiento sutil pero estoy segura que lo sentía. Estaba haciendo realidad los sucios deseos de aquel maduro y no tenia fuerzas para evitar que abusara de mi cuerpo. Sus manos me rodearon suavemente hasta atrapar mis pechos.

─Que buenas tetas─ susurro en mi oído.

Esas grosería que escuchaba en la calle, ahora me las decían al oído. Mis manos se apoyaron fuertemente en las de él sobre mis pechos.

Me sentía deseada y abusada pero sobre todo muerta de excitación.

Me apretaba los pechos con pasión; los amasaba fuertemente murmurándome al oído que estaban grandes y firmes. Me empezó a puntear con más fuerza; tuve que apoyarme contra el mueble de la cocina para no perder el equilibrio, sus manos me apretaban los pechos y su cuerpo me apretaba la cintura contra los gabinetes, para conservar su bulto a la altura de mis nalgas tuve que flectar ligeramente las piernas. Estaba fuera de mí, no dejaba de pensar en lo morboso de la situación; ese viejo que todas las noches compartía la cama con esa mujer vieja que es Raquel, ahora tenia un cuerpo mucho más joven y bastante mejor formado para darse gusto, y ese cuerpo era mío, una mujer casada; la esposa de su intachable vecino, y se estaba dejando hacer solo por perra; POR PUTA.

Estuvo un rato masajeándome los pechos y apretando una y otra vez su paquete contra mi trasero. Yo estaba loca, parecía tener un orgasmo atorado en mi interior; cualquiera podría decir que la escasa sensatez que me quedaba me impedía entregarle el placer del triunfo a aquel viejo maldito; pero no, no era esa la razón, solo quería que eso explotará dentro de mí, la idea de sentirme dominada por Don Tito y que mi marido estuviese en el dormitorio dormido me estremecía.

─Eso, muéstrame el culo como debe ser─ comentó mientras me plantaba una fuerte palmada en mi trasero. Su comentario, mezclado con el fuerte sonido de su palmazo, me hicieron comprender que ya no había vuelta atrás, mi excitación era demasiado fuerte y no podía renegar de ella.

─Puta…no eres más que una puta calentona…y además con un cuerpazo de miedo…no te preocupes que yo voy a clavártela puta….y en la cocina de tu lindo marido.

El dolor, mezclado con la increíble excitación que me provoco el haberlo escuchado llamarme puta, desencadenaron un orgasmo que resulto en fuertes gemidos y la tensión de todo mi cuerpo. Mientras gozaba con aquel sentir, la idea de que aquel maduro nombrara a mi marido , me excitaba aun más, mi primer orgasmo de ese día fue largo e intenso.

Me quede quieta sobre el mueble de cocina; Don Tito se dio cuenta que acababa de tener un orgasmo y ya no me exigía que meneara el trasero, se limito a acariciarme o mejor dicho a manosearme mientras recobraba el aliento. Mi rostro estaba apoyado contra la pared, mis ojos cerrados y la fuerte respiración delataban mi pasividad. El viejo se acercó y metió su lengua por entre mis labios, jugo un momento dentro de mi boca y luego lamió mis labios y mejilla. De un solo tirón arranco mi falda y la tiro al suelo; yo reaccione y me aleje un metro de él.

Hay estaba yo, frente al vecino, con un diminuto tanga, una pequeña blusa mojada que se pegaba a mis pechos y parada sobre unas sandalias con taco.

─Estas bien buena Laura, si que tiene suerte el hdp de tu marido.

─¿Te gusta que te manoseen las tetas?…a las putas como tú les gusta. ─Si Don Tito, me gusta que me aprieten las tetas─decir tetas, refiriéndome a mis propios senos me gustó. Sus manos levantaron mi blusa para poder ver como amasaba mis pech…tetas.

─¿Y te gusta que te las chupen?,¿quieres ser mi vaca lechera?….que lindas tetas laura, seguro a tu estúpido marido también le gustan─dijo mientras empezaba a lamer mis pezones.

─Si, a él le gustan mucho Don Tito─respondí sin perder de vista su lengua─se siente orgulloso de ser el único que las ha besado.

Al escuchar esto me las apretó con fuerza, mientras el lamer de mis tetas se trasformo en chupadas y mordiscos descontrolados, me sentía muy deseada y sucia a la vez por permitirle a aquel viejo asqueroso manosearme de esa manera. Al cabo de unos minutos, soltó mis tetas para posar sus manos sobre mi trasero, me apretaba y acariciaba las nalgas violentamente.

─Que puta eres Laura…una puta preciosa, mira esa carita de ángel…que labios mas hermosos…¿te gustaría que te premie con un dulce?─El maduro empezó a desabrochar su cinturón y cuando se iba a desabrochar el pantalón se arrepintió─anda, búscalo putita…muéstrale a este viejo lo que te gusta.

Estaba asustada, sabia que era muy diferente dejarme tocar a provocar placer en otro hombre quería ser una puta ansiosa de placer…de verga.

Desabroche su pantalón y lo acaricie bajo su ropa interior, cerré los ojos para disfrutar la sensación de tocar aquella vieja barra de carne, una de mis manos atrapo sus peludos testículos, los que acaricie suavemente; la otra apretó fuertemente su mástil y con un sutil sube y baja lo empecé a masturbar. Me vio descuidada y volvió a meter su lengua en mi boca, parecía que había juntado saliva para inundar mi cara.

La piel de su miembro era tersa por la rigidez de este; su glande estaba húmedo y manchaba mi mano cuando lo acariciaba.

─Ahora me la vas a chupar perra…le vas a chupar la polla a tu vecino─dijo Don Tito cuando me obligaba a inclinarme sobre la mesa. Me dejo apoyada en un vértice de esta, dejando mi cabeza a la altura de su miembro y mi cola en pompas por el otro lado. Mientras me acariciaba el culo, me empezó a dar pequeños golpes en la cara con su verga.

─¿Qué te parece tu dulcecito? Eh perrita, ¿Te gusta?─ empezaron los increíbles palmazos en mis nalgas─¿Qué diría tu maridito si te viera con mi verga en la cara?….aaaaggghhh…¡anda! abre la boca puta.

abre la boca putita─dijo con su voz carrasposa. Primero repase su miembro con la lengua, él se inclinaba para poder verlo bajo su barriga. Recorría de la base de su gruesa verga hasta su húmedo glande, tenia un sabor a sudor con una pequeña esencia a orines; me gustaba, el sabor a calentura de hombre maduro me gustaba, bañe su mastil con saliva y sus testículos también, que me sumergiera entre su vello para alcanzar sus testículos con mi lengua le encantaba, podía sentirlo en los apretones o palmadas en mi cola. Cuando su glande choco con mis labios cada una de sus manos apretó la respectiva nalga que tenia atrapada.

Empecé a chupar su verga de forma hambrienta, mientras mis labios la recorrían de arriba hasta donde alcanzara a entrar en mi boca, mi mano apretaba y masturbaba lo que quedaba fuera de está; mi lengua acariciaba su glande sin descanso y mi cola se meneaba sin cesar.

─Estas toda mojada puta…como perra en celo─dijo mientras ponia la punta de su verga sobre mis labios vaginales.

Luego de un rato de gozar de mis movimientos, sorpresivamente se aparto de mí, sacándomelo y dejándome un gran vació entre las piernas. Me volví a ver que hacia y me asuste al verlo subiéndose los pantalones.

─Siga Don Tito…por favor, siga abusando de mí─suplique jadeante.

─Quiero seguir gozándote en tu cama puta, donde duermes con tu lindo maridito─ ─No, por favor Don Tito, no nos humille así. Por favor se lo pido, haga la que quiera conmigo ¡pero no hable mas de el, no lo humille así!─ rogué levantándome de la mesa.

─Solo por el placer de humillarlo a él, me voy a follar a su esposa en su propia casa y tú me vas a seguir; porque eres una perra hambrienta de verga y mi verga va a tu dormitorio. Y no demores puta o la leche que tengo guardada para ti, la voy a regar en su almohada─dijo sacando su desgarbado cuerpo de la cocina.

Cansada pero aun entregada a las clavadas del maduro, abrí los ojos. La fotografía de mi boda sobre el hogar de la cocina, conmigo de novia y Nico sonriente junto a mí, era testigo del abuso de mi cuerpo. Mis ojos se pegaron en la fotografía, sentí lagrimas brotar de mis ojos y recorrer mis mejillas. Las lagrimas eran por un sentimiento de culpa, de culpa por no poder decirle que no a aquel viejo que se saciaba conmigo. Le pedí perdón a Nico, volví a apretar con mis piernas el cuerpo de mi violador; lo abrace; acaricie su peluda espalda; busque su jadeante boca y lo bese como la hembra hambrienta que era.

─¡ANDA PERRITA!…¡AQUI TIENES TU LECHITA!…¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA!─gritaba.

Su orgasmo me pareció infinito. Mi cuerpo recibía sus descargas de semen con hambre maduro; entre increíbles contorsiones de placer, trataba de recibir hasta la ultima gota de leche sobre mi piel. Mis manos esparcieron su esperma por mis tetas dándoles un brillo excitante, mientras mis labios capturaban los restos que estuviesen a su alcance, devorando el exquisito elixir de su humillación.

─Nada me gustaría mas que quedarme y ver la cara de tu marido al verte bañada en mi leche cuando despierte, como una Gata que eres─dijo el maduro guardándose las llaves─ pero prefiero que por ahora no se entere; ahora eres mía y pienso disfrutarte Laura. Ya llegará el día que goce humillándolo.

Me bañe y fui a nuestra habitación donde el dormía me senté sobre la cama y me cubrí con las sabanas.Lo bese se desperto se acerco y apoyándome un dedo en la barbilla levanto mi rostro para que lo mirara.

Los días pasaron y me convertí en una sumisa y obediente perra para el vecino maduro.
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Me cogieron en el baño de un boliche
Posted:Feb 21, 2020 7:26 pm
Last Updated:Feb 22, 2020 11:12 am
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Sucedió un viernes, mi día favorito, después de haber garchado salvajemente con mi marido, y de haber cambiado 2 veces de sabanas en 6 horas x la cantidad de squirts que tuve.. El ya se estaba preparando para ira su trabajo como siempre le prepare el cafe caliente mientras le daba unos besitos y masajes en el cuello, ese viernes el trabajaba toda la noche y habíamos arreglado que esa noche yo saldría a bailar con 2 amigas pero hubo un cambio de planes..

Solo tenía una clase de gym por la mañana, el resto del día era para mí, además de todo el fin de semana. En la tarde me compré ropa, especialmente para la noche de disco que me esperaba. La cita sería con quien había sido un novio que había tenido hace años en misiones, me contacto para decirme que estaba en baires por negocios..

Sería una cita especial, una fantasía más que cumplir. La propuesta era de él, una propuesta a la que me había negado en varias ocasiones. No es que no me resultara excitante, pero me gusta ser discreta y el sexo en lugares públicos me pone muy nerviosa y desencajada.

Luego de enviarle unas fotos a mi marido de como iría producida para el baile, se calentó mucho y yo también cuando me mostró su verga erecta y aun con manchas de mi labial del sexo mañanaero..Llegué al boliche que quedaba por gazcon y córdoba, puntualmente a las 00.45. No había mucha gente en la cola, los guardias de seguridad me echaron una miradita de esas que dicen prácticamente todo. Les respondí con una sonrisa coqueta, me encanta serlo. Sé que ellos se quedan pensando en un montón de escenarios posibles, eso me da cierto morbo.

Entré. Había bastante gente, pero aún se podía caminar cómodamente de un lado a otro, en cuestión de 30 minutos el local estaría repleto. Recuerdo que me dirigí hacia la barra y pedí un vaso de piel de iguana con mucho hielo. Estaba nerviosa, mirando a todos lados buscando alguna cara conocida, de ser así, mis nervios iban a obligarme a cancelar la cita.

No pasó mucho tiempo y se me acercó un chico invitándome a bailar. Acepté de inmediato ya que amo bailar, pero le dije que bailaríamos solo por un momento.

Era lo que me había indicado Diego que hiciera; quería que bailara con todos los que me invitaran a bailar, hasta que él llegara.

Así fueron pasando los minutos, bailando, conversando con los chicos, se iba uno, llegaba otro. Diego me aviso que no tardaría en llegar, que no lo buscara con la mirada y que continuara bailando con cuanto hombre me invitara.

Bailé con más de 10 chicos,todos pidieron mi numero pero les decia que estaba casada, y creo que eso les calentaba mas.. habrían pasado como 30 minutos o quizá más y me llegó un nuevo mensaje de Diego:

—Te estoy viendo, sigue bailando.

No entendía por qué Diego quería que bailara con tantos hombres, no le encontré sentido a eso, quizá le producía morbo verme con otros. En fin, le hice caso, llegó otro chico, bailamos y al terminar la canción nos separamos. Tenía otro mensaje de Diego.

—Vete a los baños y espérame allá
—Ok
—Al baño de hombres
—¿Qué?
—Si, entra en uno de los baños de hombre y espera ahí
—Estás loco! Quedamos que tú entrarías al de mujeres
—No. Ve, no lo arruines, estás mojadita, lo sé
—Ok, tonto

Era cierto, estaba excitada desde que comencé a bailar, recordándome en cada movimiento lo que me esperaba un poco más tarde, con el miedo de que algún atrevido me levantara el vestido, y veao sienta mi vagina humeda de mujer casada y caliente los mensajes constantes de Diego, el estruendo de la música, mirando a todos lados, ligando que no hubiera nadie que me conociera. Todo aquello me tenía excitadísima.

Caminé hasta los baños y fui directamente al de los hombres, si no me hubiese decidido rápido como lo hice creo que no habría sido capaz de entrar y entonces la fantasía se habría arruinado.

Venía saliendo un chico del baño, me miró de arriba abajo y siguió su camino. Me dio mucha pena. Por fortuna no había nadie en el baño de hombres, había 4 cabinas, además de la zona pública, un inmenso espejo rectangular de punta a punta. Me metí en la cabina del fondo y cerré la puerta. No me creía lo que acababa de hacer, estaba en un baño de hombres, en una discoteca abarrotada de gente de todo tipo. Se oía un nuevo tema musical, música electrónica, retumbaba por todos lados, incluso en los baños.

Le escribí a Diego.

—Ya estoy en el baño de hombres
—Ok, ya sabes lo que tienes que hacer, voy enseguida

Coloqué el teléfono encima de la tapa del retrete, me puse de espaldas y le quité el pasador en la puerta, el corazón me latía a mil, estaba súper nerviosa. Conté los segundos que quedaban, respirando algo ansiosa.

Oí cuando se abrió la puerta de mi cabina, esta tenía un chillido muy particular, me quedé quieta sin voltear a ver, solo necesitaba sentir la piel de Diego o escuchar su voz para saber que era él quien había entrado.

Vi frente a mis ojos de manera veloz unas manos con una tela que de inmediato cegaron mi vista. Me había vendado aunque no estaba del todo segura de que fuera Diego. El hecho de no verle la cara me produjo una extraña sensación, sabía que era él pero no verle llegar y no verle en todo el tiempo que estaríamos ahí me excitaba en gran manera.

Me sujetó del cabello acercó su rostro al mío y me besó la mejilla izquierda.

-Hola gata

No respondí, previamente me había dicho que no debía decir ni una palabra y que no nos veríamos, me culearía y se iría.

Me acomodó el cabello, me levantó la pollera roja ajustada que llevaba brusquedad haciéndome quejar de dolor.

Me dio varias palmadas en mis nalgas haciéndome retorcer de dolor pero un dolor soportable y delicioso que lo que hizo fue excitarme más, él lo sabía.

Sentí que se agachó, me abrió las nalgas y escupió varias veces mi culito, también lo lamió. Con sus movimientos perdí un poco el equilibrio, me sujeté a la pared con una mano, con la otra a la madera que dividía una cabina de otra. Me humedecí aún más.

Metió un dedo en mi culito, con brusquedad. Volví a quejarme. Lo sentí ponerse de pie, desabrocharse el pantalón y luego sentí la punta de su verga golpeando repetidas veces la entrada de mi ano. Escuché que volvió a escupir, pero esta vez creo que lo hizo en su dotado miembro.

Luego volvió a colocar su verga en la entrada de mi ano y empujó. Aquella cosa entró de golpe y mi culito la recibió sin problema alguno pero grité de dolor.

Intenté detenerlo apartándolo de mi con una mano, pero no sirvió de mucho, él continuó empujando su verga dentro de mi culo.
Dolía, me dolía bastante y sentía como se introducía toda en mí. Le iba a decir que me estaba matando, pero recordé que me dijo que no dijera nada. Me mordí los labios y aguanté ese delicioso pero incómodo dolor.

Mi culito se fue adaptando a la verga de Diego, me la metió completamente quedándose pegado a mi,me saco todo quedando mis tetas al descubierto.

No tardó mucho mi culito en dilatarse, obviamente me había hecho un lavado anal en el apartamento y me había puesto lubricante pero el paso de los minutos hizo que este perdiera su efecto. Diego lo sabía, por eso escupió mi culito, para lubricarme un poco pero igual dolió. A él le fascinaba culearme sin lubricante, que fuera su saliva o la mía la que se encargara de ello.

-y donde esta el policia donde esta el cornudo de tu marido
- trabajando le digo, mm si q cornudo q es!
-mm si q cornudo q es!

Me gemia al oído empezó con su mete y saca, me seguía doliendo aunque en menos intensidad. Yo me quejaba pero a Diego no le importaba, no era la primera vez que me daba por el culo, sabía que mi sufrimiento iba acompañado de placer, un placer que con el paso de los minutos se acrecentaba por lo que con el pasar de los minutos, Diego me culeaba con más fuerza e intensidad.

Cuando ya mi culito se adaptó, empezó mi disfrute, las embestidas de Diego, mis quejidos de placer. Diego enloqueció dándome por el culo y yo buscaba con qué sujetarme antes de perder el sentido.

Me corrí, me temblaron las piernas, y Diego se detuvo. Casi me caigo, pero me sostuvo. Me volteó, me empujó hacia abajo haciéndome entender que me arrodillara y le chupara la verga. Lo hice, se la chupé pero luego me tomó de la cabeza, me ordenó apartar las manos y me cogió la boca hasta ahogarme y producirme arcadas. La música continuaba pero creo que todo el que entró a los baños durante ese tiempo debió haber oído el ruido de las arcadas y mis gemidos mientras mi boca era penetrada.

Me ordenó ponerme en pie y volvió a culearme, volví a perder el equlibrio por la penetración pero estaba a su merced, no me dejaría caer por nada, así que me entregué a su ritmo.

Sus manos se apoyaban en mi ingle o en mis hombros mientras me rompía el culo, con fuerza, era su muñeca de trapo, vendada. Con una mano empezó a manosear mi conchita llevándome a un placer más intenso y no tardó en meterme sus dos dedos gruesos (el medio y anular) en mi conchita.

Enloquecí, grité como una perra sin importar si había chicos oyendo o asomándose por debajo o encima de la cabina de al lado. Ya habíamos hablado días antes cuando planeamos la fantasía de que podía suceder eso, también podía llegar seguridad y sacarnos del lugar pero ya estábamos ahí, disfrutando del buen sexo, ya no me importaba si había chicos oyendo del otro lado de la puerta, si alguien iba con el chisme y nos sacaban del lugar, solo me importaba el intenso placer del que era víctima.

Yo gemía en voz alta, Diego me tenía enloquecida, su pene destrozando mi culo y sus dedos explorando mi vagina. Me corrí de nuevo y Diego unos segundos más tardes después me inundaba el culito de semen!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Sentí cuando su verga abandonó mi culito, mis piernas me temblaban. Me quedé unos segundos ahí esperando que Diego me pusiera de rodillas para chuparle la verga. Pasaron pocos segundos y noté un silencio incómodo.

Me quité la venda de los ojos, tardé un poco en recuperar la visión por la claridad de la luz y descubrí que Diego ya no estaba y la puerta de la cabina estaba abierta. Cerré de inmediato y noté el chillido particular al cerrarse, lo que me hizo pensar que Diego me había culeado con la puerta abierta.

Recuperé mis fuerzas, me limpié como pude, me chorreaba el semen por las piernas. Cinco minutos después salí del baño me puse a fumar , había chicos dentro de las cabinas y algunos fuera conversando. Uno de ellos sonrió al verme salir. Afuera en la entrada había más personas esperando para entrar, los oí comentar entre ellos, también hay chicas, pues al lado estaba el baño de mujeres. Fue un momento realmente incómodo para mí, se me caía la cara de vergüenza.

Me quede un rato mas en el boliche tomando algo y bailando un poco,unas horas mas tarde salí tomé un Uber y me fui a casa, molesta con Diego por haberme dejado así, sin avisar, pero ya se me pasaría. Una hora después en la ducha me reía de todo lo que habíamos hecho, de lo rico que la pasé con Diego. Me sentí muy perra muy gata y puta esa noche, como si un desconocido me hubiera culeado antes de dormir llame a mi marido para decirle que lo extrañaba y que fue una noche activa con las chicas, le dije que también baile con chicos eso lo super calentó, me pregunto si me habían tocado la cola, le dije que si, en ese momento me dijo que no veia la hora de llegar para seguir garchandome.
Miau

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Sexo salvaje con el marido de Ximena 🙈
Posted:Dec 28, 2019 5:05 pm
Last Updated:May 21, 2020 4:45 pm
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Ximena es una ex compañera de colegio. Es una de las chicas con las que me volví a reencontrar después de algunos años gracias al Facebook. En una de nuestras últimas reuniones ya lucía una esplendorosa panza de siete meses de embarazo. En esa ocasión vino ella estaba con su marido, Daniel, quién, pese a lo poco que lo trate, me resultó muy agradable y simpático.

Por supuesto que mientras las mujeres nos juntábamos por un lado, para hablar de nuestras cosas, los hombres con Daniel incluido, se pusieron a mirar un partido que pasaban justo a esa misma hora. Fue en ese momento, aprovechando que habíamos quedado solas, que ximena nos comentó a todas que tenía miedo por su marido, y que por eso lo había traído. Cuando le preguntamos de qué tenía miedo, nos dijo que ya hacía un par de meses que el obstetra le había recomendado no tener sexo debido al embarazo, y que eso iba a ser así hasta un tiempo después de que naciera el bebé, ya pasada la inevitable cuarentena. Entonces entendimos a lo que se refería. Tenía miedo que su marido buscara afuera lo que no tenía adentro, y de que le gustara lo que iba a encontrar.

Ella tmb tiene gomas operadas casi como yo, bien paradas duras me ayudo mucho con el tema de mi viudez aunque me cuesta tolerar que deje a su hombre con el pene lleno de leche, con lo lindo que es ver y hacer descargar semen a tu marido..

En ese sentido sus temores eran más que comprensibles. Por más enamorado que esté un hombre la falta de intimidad puede destruir a una pareja, y ella, obviamente, no quería llegar a tal extremo, pero se daba cuenta del riesgo que corría.

-Yo aprovecho para ir despidiéndome de paso ir hasta el kiosco a comprar cigarrillos- le dice él -¿Necesitas algo?-

-No mi amor, nada, estoy bien- le dice ella.

Me despido, le acaricio la pancita, y le prometo volver a visitarla cuanto antes. Salimos con Daniel del departamento y subimos al ascensor.

-Que mal la debés estar pasando, ¿no?- le digo cuándo cierra la puerta y aprieta el botón de la planta baja.

-¿A qué te referís?- me pregunta sorprendido, sin saber a qué me refería.

-Xime me contó de la abstinencia que están teniendo, debe ser terrible- me explayé al respecto.

-Si, la verdad que sí, pero bueno, es cuestión de acostumbrarse.

-Si, pero igual, un hombre como vos no debería aguantarse- le digo con un tono ciertamente especial.

-¿Y qué otra cosa puedo hacer?- más que resignación parecía estar preguntándome si se me ocurría algo.

-Bueno, quizás alguna amiga podría darte una mano- le sugiero.

-¿Alguna amiga de mi señora, tal vez?- sugiere él.

-Es una buena opción- asiento.

El ascensor se detiene en la planta baja pero no salimos. Nos quedamos adentro en otra parte que da a otras escaleras del mismo edificio en la zona de mantenimiento donde yo sabia que no había nadie en ese sector.

-Mirá Lau, los dos somos grandes, ¿esto es una especie de joda o algo así?- me pregunta con la más absoluta seriedad.

-No es ninguna joda, en verdad me gustaría ayudarte- le confirmo.

-¿Entonces?- quiere saber.

-Entonces… si querés podemos vernos mañana, yo salgo de trabajar a las cuatro y media, me pasas a buscar por el trabajo y vamos a un hotel, ¿Qué te parece?- le digo.

-Me parece bárbaro, pero… dame un anticipo ahora, ¡por favor!- me pide casi desesperado.

-¿No se va a preocupar Xime porque no volvés?- me quise asegurar.

-No pasa nada vos le dijiste que ibas al kiosko, sabe que siempre me quedo charlando con el kiosquero- me clarifica, tras lo cual me vuelve a insistir: -Dale, mira como me pusiste- me dice refiriéndose a la fabulosa comba que se le marca por debajo del pantalón.

-subimos las escaleras del sector del edificio B mientras me saca fotos agarrados de la mano, yo le dije que lo haga para compartir el material con ustedes acá en la pagina.

Siento que me mete tremenda mano en la cola,amo que me agarres fuerte la cola eso me excita, me calienta más de lo que ya soy. Cuando llegamos a un pasillo que está a media luz, me inclino de rodillas ante él, y le bajó el cierre del pantalón. Le meto los dedos dentro de la bragueta y se la saco afuera. De solo sentir el tibio contacto de mi piel la pija sale disparada hacia fuera, alzándose bien empinada. Aunque no puedo verla bien debido a la penumbra del lugar adivino las venas bien marcadas sobre su exuberante contorno, puedo sentirlas con mi tacto.

La tiene grande Daniel, con una comba en el medio que hace que la cabeza apunte hacia arriba. Se siente húmeda y caliente, y se nota además que se viene aguantando desde hace rato, tiene las bolas a punto de explotar el pobre.

Agarrándosela siempre con una mano, frotándola suavemente, empiezo por besársela en la punta, untando con la lengua el líquido que fluye espesamente del agujerito, ¡se siente tan rico!, trato de sorber la mayor cantidad posible para luego seguir lamiendo todo el resto. ¡Mmmm! Esta tan caliente que me quema la lengua.

Sus suspiros de placer mi recompensa, me encantan los ruidos que emite un hombre macho cuándo está gozando de verdad. Y si ya gozaba con apenas una lamida, fue mucho mejor aún cuándo me la metí en la boca y me puse a chupársela con el mayor de los deleites, haciéndola resbalar una y otra vez entre mis labios hambrientos de verga. Se la chupaba haciendo ruiditos, mamando cada trozo, cada centímetro, llenándome la boca una y otra vez con tan deleitable manjar, saboreándola a lo largo y a lo ancho, embadurnándolo todo con mi propia saliva.

No teníamos mucho tiempo así que me levanté, me saque el vestido negro ajustado que tenia, junto con la tanga rosa, el aroma de mi conchita toda mojada y ansiosa se esparció por todo el subsuelo, me di la vuelta y sujetándome del pasamanos de la escalera eché la colita hacia atrás, ofreciéndosela en todo su esplendor. Bien parado desde atrás, el marido de mi amiga, que ya tenía la pija a punto de reventar, me la puso con una mano en el sitio adecuado y aferrándome entonces de la cintura me la mandó para adentro de un solo empujón.

-¡Ahhh…!- gemí al sentirla llenándome en esa forma que solo una buena pija puede hacerlo.

Me la empujó bien adentro, como si buscara rellenar cada agujero, y con una fuerza descomunal empezó a moverse, haciéndome sonar las nalgas con cada choque de su pelvis, metía y sacaba, entraba y salía, me cogía maravillosamente, y de parada, estremeciéndome toda con cada embestida. En cierto momento me agarró de los pelos y tirando de ellos, como si fuera la crin de una yegua, aceleró sus movimientos, como si quisiera desfondarme y partirme al medio a puro pijazo.

-¡Cogeme… cogeme boludo…!- le decía yo, girando la cabeza hacia él y mirándolo con carita de viciosa.

Me estaba cogiendo, claro, pero a todos les gusta que se lo pidamos, o que les gritemos: ¡Más… más… dame más…! y el marido de mi amiga se ponía como loco cada vez que se lo decía.

-¡Que bien me cogés!- le gritaba y aunque no decía nada se esmeraba por mantener el ritmo, acentuándolo de vez en cuando con unos golpes que me repercutían hasta en la nuca.

Por entre mis muslos podía sentir un líquido calentito que fluía desde mi interior: me estaba mojando otra vez, me mojaba sin parar, gozando esa dureza exquisita que sentía perforándome hasta lo más profundo, hasta donde me entraba, con los huevos empujando, como queriendo entrar ellos también. Levantando un pie para apoyarlo en el segundo escalón, me abrí todavía más para él, ofreciéndole mi concha bien abierta para que me la reventara a pijazos, para que me la descosiera a ensartes, ¡Era glorioso! Sobre todo porque no se trataba de un tipo cualquiera sino del marido de una amiga. Y me lo estaba garchando en su propio edificio, y de parada. ¿Qué más podía pedir? ¡Ah, ya sé! Un polvo mucho más glorioso aún. Y lo tuve. Tras una arremetida de aquellas, en la que incluso hasta casi pierdo el equilibrio, me dijo que estaba a punto de acabar.

-¡Te voy a llenar de leche mamita!- me susurró en el instante previo.

-Ni se te ocurra- le dije.

No porque no me gustara, al contrario, me encanta sentir los borbotones de semen fluyendo en mi interior, pero de ahí me tenía que ir a una reunión y no habría sido cómodo hacerlo con la concha chorreándome leche, por eso le pedí que me acabara afuera.

Así que ni bien me la sacó, se la agarre y dándole un par de sacudidas, lo ayude a soltar toda esa carga láctea que venía conteniendo desde hace tiempo, porque debo decir que lo que eyaculó fue un verdadero diluvio, una descarga torrencial que parecía no tener fin.

-¡Ahhhhhhhh… ahhhhhhh… ahhhhhhhhh…!- jadeaba mientras soltaba chorro tras chorro de esperma, salpicando los escalones y el suelo con su esencia íntima.

-Me dejaste seco Lau- me dijo luego mientras se subía el pantalón y se lo abrochaba y yo notaba que le seguía saliendo leche y le dije que me moje la tanga no me pude resistir necesitaba sentir el semen de un toro salvaje en mis labios vaginales, lo hizo mientras sacaba unas fotos con cara de relajado.

Yo hice lo mismo, me acomodé lo mejor que pude y le dije que para mí había sido un gusto darle una mano con su abstinencia.

-Pero mejor nos vamos porque si no tu mujer a buscarte- le dije.

-Dale, pero ¿sabes qué?, me quede con las ganas de hacerte la colita- me dijo mientras bajábamos las escaleras, acariciándome justamente esa parte en una forma que certificaba lo que acababa de decirme.

-Ya vas a tener oportunidad - le aseguré.

El se fue al kiosco, seguramente mucho más aliviado y yo me tomé un Uber para ir a la reunión porque si no llegaba tarde, y les aseguro que durante el viaje y hasta un buen rato después me seguían palpitando los labios de la conchita de lo fuerte que me había dado.









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sexo nocturno en Uber 🔥
Posted:Dec 1, 2019 8:35 am
Last Updated:Jan 29, 2020 3:56 pm
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Viernes a la noche y yo muy caliente gata en celo..una noche sin mucha actividad acá en la pagina ya que no estaba conectado ninguno de mis (ciber amantes) estaba preparándome para una fiesta en la oficina aun sin saber que ponerme mirando fotos y videos míos y mi marido dándome leche en la boca.Y cuando le comía sus grandes bolas y le chupaba la cola con el chaleco táctico puesto algo que ambos amábamos seguía viendo fotos apretando la cabeza de su rosado y viril miembro de mi policía y me calenté mucho.
Me toque un poco la vagina y pensando que mas hacer y casi dándome por vencida decidí terminar de prepararme para la fiesta., vestido negro liviano taco bajo 5cm.

Seguía muy caliente con muchas sensaciones en el cuerpo y en mi boca por haber visto tantos videos, con ese recuerdo en mente, decidí terminar de producirme y pedir un Uber.
Una vez lista y luego de "Confirmar" el auto la aplicación me aviso que Leonel estaba llegando en 3 minutos. "Hola, estoy abajo. Un auto blanco" me mando por mensaje e inmediatamente baje con mucha expectativa pero también nerviosa y con la adrenalina de no saber que podía pasar en la fiesta ya que mi calentura era demasiada...

Al subir al auto me saludo y vio rápido y luego volvió su mirada sobre mi y me vio fijamente, para repetir su saludo de una mas formal "Buenas noches". Yo, nerviosa, me senté casi sin verlo y arrancamos. Media cuadra después, el semáforo cambio a rojo e intente relajarme. "Todo bien?" me dijo Leonel, y acomodándome el pelo y tratando de no sonar nerviosa, le dije "Si, todo bien... vos?" y me respondió "todo bien, volviendo de entrenar". Cuando me dijo eso, volví a verlo y el también me vio al mismo tiempo, nuestras miradas se encontraron y me di cuenta de lo lindo que era.
Venezolano morocho, 29 añitos, lindos brazos y...en su portada de perfil de Uber tenia una foto en zunga de playa acompañado de una mujer.

En eso el semáforo cambio, el viajo continuo y le dije "tarde para entrenar" y arranco a contarme que era mozo y siempre iba al gym, hacia natación y luego cuando tenia ganas se dedicaba a Uber, eran las 22 30 de la noche yendo a puerto madero en plena avenida libertador la charla fluía re linda y las miradas se seguían cruzando le dije que me gustaba sus fotos del perfil y el, agarrándose el bulto, me dijo "te gusta?" sin poder creerlo y sin ganas de darle mas vueltas le dije que si...

Cuando le dije que "SI" pareció como si un interruptor dentro de el se hubiese prendido y la pija se le marco mucho y muy dura. "Puedo?" y me respondió "si, obvio..." acomodándose un poco, pase mi mano por el asiento de atrás y empece a tocarle el bulto y luego le saque la pija, sin pedir permiso y dando por hecho que el quería. Podía sentir lo caliente que estaba y lo mucho que estaba disfrutando que me metiera mi mano en su linda y morena pija.

Llegando a vicente lopez sin mucho movimiento de transito se paro en una esquina peatonal bastante oscura "Te parece si estaciono ?" y le dije que si,y fui al asiento del acompañante mientras tanto me agache y empece a chupársela y pajeandolo de a poco, se termino de sacar la zunga y la remera, y se la chupe toda... con mucha saliva y hasta el fondo, incluyendo las bolas. Poco a poco fui jugando con mis dedos y acariciando su cola comencé a chuparle la cola, metiendole la lengua. Luego dando besos de su cola hasta las bolas y mordidas suaves para continuar chupandole la pija desde atrás.... y mientras le chupaba la pija, acariciaba su ano. Paso por el lado una mujer paseando su perro, ignorando completamente lo que pasaba adentro del auto: yo escuchándolo a Leo gemir de placer, con la pija dura como una piedra.

Luego se dio vuelta, acostado en el asiento y empece a chuparsela con mucha velocidad y cada tanto ahogándome con su pija en el fondo de mi garganta. Estaba haciendo eso, tan caliente, que de un segundo a otro, sin tiempo de nada, escuche como gemio profundo y sentí como con su verga hasta el fondo de mi garganta me acababa y llena toda la garganta y la boca de leche caliente.Yo estaba tan caliente necesitaba tanto la leche de un macho adentro que no pensé en nada..😈

Me limpie los labios, llenos de leche tan rica como recordaba la de mi difunto marido cuando me la daba por las mañanas muchos de los que me hablan conmigo aca en la pagina desde hace tiempo conocen bien esas historias...
Y el se quedo acostado unos segundos. Puso derecho su asiento, se sentó y luego de suspirar me dijo "bueno, sigamos camino" cuando me di cuenta que mi vestido negro estaba manchado con mucha leche y saliva y le dije que teníamos que volver a mi casa, necesitaba cambiarme de vestido por suerte tenia una segunda opción a mano..

"Entonces te llevo a tu casa de nuevo?" y le respondí que si.Le pregunte si podia fumar en el auto me dijo,"si ningún problema hace lo que quieras"mi placer era maximo en ese momento.. Arranco el auto y riéndose me dijo "que bueno entonces que me llego a mi tu viaje". Estábamos a una cuadra de casa, el en bolas, y me dijo "que bueno que estuvo, nunca me habían chupado la cola.... Me encanto". Llegamos a casa, y me dijo que no le pagara, antes de abrir la puerta le agradecí y le di un beso en el cachete y, como seguía en bolas, me agache y le di un beso en su pija que aun seguía medio dura....

De souvenir, del suelo levante su zunga de baño y le dije "me la puedo quedar de recuerdo para contarle a mis amigas?". Se empezó a reír y dijo "si reina", baje y cerré la puerta. Leo siguió su camino en bolas y yo había tomado lechita. Lista para cambiarme y pedir otro Uber y bailar toda la noche en la fiesta, al otro dia mi sonrisa era grande y mi cara de relajada aun siento el gusto de la leche caliente ..



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caliente en el balcon ❤️
Posted:Nov 19, 2019 6:26 pm
Last Updated:Jun 25, 2020 8:35 pm
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A los que me conocen desde mis inicios en esta pagina saben que me hice este perfil con mi marido, buscábamos parejas, hace poco mas de 1 año soy viuda, actualmente no busco nada solo charlar y compartir fotos videos pasar el rato y en un futuro salir a tomar algo como amigos.. después se vera si da para otra cosa.

Mi marido fue siempre al igual que yo muy salvaje en el acto sexual, eso me hace extrañarlo todos los días,nos dábamos mucho sexo con mucha ternura romanticismo y piel, amaba olerle la pija cuando llegaba del trabajo y pese a que se acercaron todos los hombres que me conocen con ganas de darme una buena cojida aun me resisto.

Hace unos dias, cuando tendía la ropa en el balcón de mi casa, por curiosidad me asomé a la casa de abajo, bajando mi vista, cuál sería mi sorpresa de lo que vi, una joven pareja disfrutando del sexo totalmente desnudos, él arriba de ella, mi reacción fue de alejarme por vergüenza, y continuar con mi labor, pero no pude así que regresé para volver a verlos, con cuidado de no ser vista, él era un hombre delgado moreno con sus nalgas al aire moviéndose rítmicamente, ella gemía, también era morena, pelo largo, lo abrazaba con sus piernas por lo que pude ver que solo traía unas zapatillas tipo sandalias, cerraba sus ojos a causa del sol o por el placer que recibía, me gustaba lo que veía, era algo diferente, algo que nunca pude imaginar, sabía que toda la gente lo hace, pero ver otra persona haciéndolo y en vivo era algo extraño, mi corazón latía con fuerza, mi boca entreabierta respirando con dificultad, entre tanto ellos entre jadeos seguían en lo suyo, se detuvieron pensé que habían terminado pero sólo cambiaron de posición, ella se puso a gatas él permaneció de pie, así pude ver los senos de ella eran medianos, con los pezones erectos, el verla desnuda fue para mí algo nuevo, cuando ella se acomodo concentré mi atención en él, bueno mejor dicho en su pene, estaba erecto, jamás había visto otro pene que no fuera el de mi marido, pero éste era diferente, delgado un poco más largo que él de mi marido.

Sin darme cuenta sentí entre mis piernas humedad, una humedad diferente no como cuando hacía el amor con mi marido, esta vez era diferente, mi corazón no dejaba de latir aceleradamente, al tiempo que la pareja de amantes concluía tan hermoso acto sexual, ya que ella dejo escapar un grito no muy fuerte y él unos jadeos similares, se levantaron y se fueron al interior de la casa.

Quedé confundida, agitada y ahora sé que también excitada, ya que en esos momentos inconscientemente me negaba ante ese hecho.

Esas imágenes estuvieron en mi cabeza durante unas horas ya que el trabajo de la casa me absorbió y las olvidé. Esa tarde salí a comprar algunas cosas que necesitaba para la despensa, así que no lo recordé más, pero al regresar, los vi salir de su casa, ahí estaban ellos vestidos, muy tranquilos, cuando sólo hace unas horas los vi desnudos y disfrutándose mutuamente, las imágenes en mi mente revivieron y la excitación también.

Tan pronto entré a la casa deje las cosas en la cocina y me dirigí a mi habitación, tratando de calmarme me recosté pero, las imágenes unas tras otras llegaban a mi mente, los senos de ella, el pene de él entrando, saliendo; ella a gatas, él de espadas con las nalgas al aire, lentamente desabroché mi falda que me hacía presión, me puse de pie , desabroché mi blusa y la dejé caer, ahí estaba sólo con ropa interior, vi mis senos operados y grandes los cuales mi marido me los apretaba con sus grandes manos, aprisionados con mi sujetador mis pezones estaban erectos como los de ella al quitarme las calzas me sorprendí de lo mojadas que estaban, me las acerqué a la nariz y aspiré el olor de mi humedad lo cual me excitó en extremo porque a mi marido le calentaba oler mi ropa.

era la primera vez que sabía cuál era mi olor, me llevé las manos a mi vagina, metiendo un dedo entre mis labios, otra vez me sorprendí con toda aquella humedad, pero sobre todo cuando sentí que me deshacía al meter más mis dedos y tocar el botón tan exquisito, no pude más y me tumbé en mi cama ahí estaba con la cara al techo, con los pies arriba de la cama, las piernas abiertas y flexionadas como una gata.

como cuando te revisa un ginecólogo, pero ese ginecólogo era mis dedos, sensaciones enormes estaba experimentando contorsiones de espalda por toda aquella avalancha de placer, y siempre aquellas imágenes en mi mente,una pareja disfrutando del sexo fuerte como yo lo hacia en ese balcón donde los había visto,

Metía mis dedos en mi vagina, recorría toda mi rajita hasta el clítoris, bajaba nuevamente y entraba primero un dedo luego dos, y por ultimo tres, entre tanto mi otra mano apretaba, jalaba, acariciaba, mis pezones, cuando ya no puede más y exploté, exploté como nunca antes lo había hecho, únicamente con mi difunto marido ; lo disfruté al máximo, mi mano totalmente empapada de mis líquidos, mi corazón latiendo con fuerza, mi vagina disfrutando al máximo, mientras todo el piso del cuarto se llenaba de mi agua caliente.

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la primera vez con mi marido❤️
Posted:Nov 15, 2019 5:27 pm
Last Updated:Feb 21, 2020 7:49 pm
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a los 3 años de haber llegado a bs as desde mi ciudad natal en misiones, mientras terminaba mis estudios a la vez hacia curso enfermería aunque después segui otra carrera, mi historia no fue con otro médico o un enfermero o el chofer de una ambulancia, fue con el hombre que me marcaría como mujer un policía.
Cuando el curso estaba finalizando nos enviaban 2 dias a la semana a los hospitales para ver de cerca el ambiente, custodiando había un policía 23 años, muy alto, con buen físico y con buena presencia, y tal como siempre comentábamos con las enfermeras y mucamas, por la forma que se le hacía en la entrepierna de su pantalón azul, parecía que venía con sorpresa.

Por esas cosas que una no siempre puede explicar, comenzamos a tener un trato casi continuo, nuestros turnos coincidían muy seguido. En el ambiente hospitalario nada pasa desapercibido y la enfermera que me secundaba rápidamente se percató del “acercamiento” que había con el “poli”. De mi parte minimicé la cuestión, no era mi intención tener una aventura. Pero mi compañera insistía en que debía tener un buen pedazo de verga. Y en nuestras charlas con ella ya comenzamos a fantasear lo lindo que sería cogerlo en el hospital.

Esas fantasías trajeron aparejado que yo empezara a mirar más su entrepierna cuando hablaba con el me sentía nerviosa me calentaba su cuerpo teníamos quimica al hablar, ahí había algo más que interesante. Un domingo que hacía mucho calor y el aire acondicionado de mi sector se había roto, tuve que dejarme la parte de arriba del ambo y sacarme hasta el corpiño. Como los fines de semana en el sector que yo estaba no había movimiento de pacientes y familiares, invité al policía a tomar algo. Rápidamente pude notar su mirada hacia mis tetas, por aquel entonces grandes aunque hace 3 años me las aumente aun mas, pero que sí se notaban y más por lo fino de la tela blanca que marcaba el contraste de mis pezones, mido 1,60, peso 55 kg y al lado de el me sentia protegida eso me calentaba y sí tengo una cola y piernas llamativas, pues usando tacos altos, eso resalta más mis virtudes.

En un momento observé que su pantalón estaba más abultado y eso comenzó a quemarme la cabeza. Como él estaba sentado, hice como que tenía que sacar algo de un mueble, así que dado el reducido espacio, debía levantarse. No tuvo opción y cuando se paró, quedó en descubierto, se notaba que tenía un hermoso pedazo. Se sintió avergonzado, pero no le dí tiempo, me acerqué y por encima del uniforme se lo acaricié. Se quedó petrificado por un instante, pero reaccionó rápidamente y comenzó a abrir mi ambo, mientras comenzamos a besarnos alocadamente. Se quitó la pistola, cargadores y demás cosas que ellos llevan y yo pude abrir su pantalón, bajar su bóxer y liberar un hermoso pedazo de miembro venoso con una cabezota morada que llenaba mis dos manos.

Con sus manos subió mi pollera y bajó mi tanga. Jugó con mi clítoris y yo ya me había mojado totalmente. Fuera de todo lo racional, con la cabeza descontrolada, me agache y metí parte de esa hermosa verga en mi boca. Qué placer!!! Lo que tanto habían imaginado muchas de mi trabajo, ahora lo cumplía yo. Se la mamé, le chupé los huevos eran enormes! y volví a llevármela a la boca. Ahora entiendo la sensación que se tiene ante una verga de ese tipo. Antes pensaba que era mentira que las mujeres intentan metérsela hasta ahogarse. No. No es mentira, es una realidad. Yo misma hacía fuerza para llegar hasta la base de su tronco, pero me ahogaba y me daba la sensación que iba a vomitar, pero aún así y con los ojos llorosos, la embestía para comérmela toda.

En un momento puso su mano en mi cabeza y presentí por sus gemidos que vendría su acabada. Lejos de retirarme seguí mamándosela y cuando comencé a sentir que esa cabezota expulsaba una espesa leche en mi boca, dejé de moverme, palpando esos latidos que producía mientras largaba todo su semen. Me lo tragué todo, como si quisiera eliminar toda evidencia. Así, yo desnuda y el a medio vestir, seguimos besándonos apasionadamente hasta que en unos minutos comencé a sentir que su verga estaba nuevamente como una piedra, quiso recostarme sobre el escritorio, pero dado el poco espacio que había tuve que apoyar mi torso sobre el escritorio y ofrecer mi parte trasera para que él me penetrara. Tal lo imaginé, hizo jugar la cabeza en mi vagina, la lubricó y sin miramientos me la puso hasta la mitad. Dios!!! Puedo asegurar que me levantó con ese pedazo de obelisco, pero así como me dolió, otra vez mi lado de Gata salió de mí. La quiero toda le dije.

El comenzó a decirme muchas cosas sucias y eso me hizo descontrolar más, también él había perdido toda esa amabilidad que lo caracterizaba, lo sentía salvaje, totalmente sacado. Me terminó de enterrar la verga hasta las pelotas y tras un par de golpes fuertes no pude controlar un hermoso espasmo que traía un orgasmo infernal, así que este polvazo me liberaba todas esas tensiones acumuladas. Él siguió en su estado de descontrol, casi primitivo. Me la metía bien fuerte y a fondo, cuando comenzó nuevamente a gemir y aceleró su movimiento pélvico, pude saber que venía su leche, lo que me llevó a tener un orgasmo simultáneo con su acabada.

A partir de ese día, yo me ofrecía voluntaria para estar sábado y principalmente los días domingos pero no volvimos a tener sexo en el hospital porque me llevo a vivir con el, durante años fui la señora del poli del hombre que marco mi vida y mi cuerpo al cual extraño su verga cabezona que me hizo latir la cola durante años.

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gata viuda extrañando a mi poli ❤️
Posted:Nov 9, 2019 4:28 pm
Last Updated:Jan 29, 2020 3:58 pm
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Las persianas están bajas, entran apenas algunos ases de luz. gusta estar en penumbras en nuestra habitación, el mundo está afuera, lejos, silencioso. Puedo escuchar mejor mis pensamientos, las sensaciones toman vida y recorren mi piel lentamente, expandiéndose.

Te extraño. Extraño tu cuerpo tu pene erecto ,tu barba cuando me roza, tu mirada cuando me penetra. Mi cuerpo te extraña, necesita tu contacto. Evoca tus manos acariciándome lentamente, abarcándome toda. Mi piel se eriza con sólo pensarte. Extraño la sensación de estar contenida en tu abrazo.

Mi cuerpo desnudo se abraza a la almohada, la aprieto con mis piernas, mis manos te buscan en la oscuridad y encuentran mi propio cuerpo. Comienzo a acariciarme como lo hacian tus manos cuando pensabas que estaba dormida. Recorro mis brazos, mis muslos, mi estomago. Quisiera sentir tu brazo rodeándome la cintura, llevándome hacia vos, pero no estás.

Bajo lentamente , recordando tus dedos cuando entrabas con tu uniforme y ese bulto apretado, hurgando en mi vagina hinchada de deseo, rozo el clítoris y me estremezco. Dios! Cuánto te necesito!

Busco en mi cajón el consolador que compramos para jugar juntos, tan real, tan parecido a tu miembro y a la vez tan remotamente distinto. Lo pongo en mi boca imaginando el placer inmenso que te provoca verme con tu verga en mi boca, lamo tu humedad, paso mi lengua lentamente por la cabeza, la giro, la tomo completamente con la boca y la chupo imaginando tus pulsaciones, la acaricio completa, la toco suavemente con las manos… y me sumerjo en mi vehemencia y lo hago con pasión, totalmente poseída por tu recuerdo de mi policia macho.

Mis manos recorren mis hinchados pechos llenos de silicona, con las yemas toco los pezones, con la puntas de los dedos los estrujo despacio, para subir más y más la presión.

Saco el consolador de mi boca empapado de mi saliva y lo paso por mi cara, por mis pezones, por mi vientre, queriendo recordar exactamente como me recorrés el cuerpo acariciándome con tu verga tiesa y vibrante.

Lo hago recorrer todo mi sexo empapado, su cabeza empuja por entrar, por abrirme. Pero estoy completamente abierta y deseosa, y entra fácilmente, hasta el fondo.

Por un instante me quedo inmóvil, sintiendo la entereza del miembro dentro, me siento completamente llena, excitadísima. Me levanto con él dentro y monto la almohada, como si te estuviera montando, pero te siento detrás mio, tu respiración caliente en la nuca, tu lengua que me recorre la espalda, tu voz susurrándome al oído tu deseo.

Sin darme cuenta estoy moviéndome, arqueando mi cuerpo de tanto placer, te tengo dentro sin tenerte, mi clítoris roza la almohada, mis pezones las sábanas… y un orgasmo me atraviesa el cuerpo, me derrite por dentro mojándolo todo de mis líquidos calientes, con espasmos incontrolados y deliciosos.

Me quedo quieta sintiendo la profundidad de mi orgasmo e imaginando tu semen caliente dentro mío, llenándome por completo.

Lentamente, me deslizo en la cama, necesito recuperar el aliento e imaginar tu abrazo.

Me quedo dormida con vos adentro,abrazando tu chaleco vacio sin que estés, me pongo la lencería negra que te calentaba imaginando tu presencia en tu absoluta ausencia. {=}


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